La sargento jefe del Grupo Regional de Delincuencia Urbana (GRDU) de Barcelona de los Mossos d'Esquadra, los conocidos como Fura regional, un equipo operativo que trabaja de paisano para cazar ladrones a pie de calle por toda Barcelona, casi podría deletrear los apellidos de los multireincidentes que habitan todas las calles del Eixample y Ciutat Vella. Es una de las muchas virtudes que tienen y tienen que tener los agentes que, sin uniforme, salen cada día a patrullar las calles de la capital de Catalunya. Algunos días con éxitos, los otros, acumulando información, nombres y caras. Muchas caras. Será el éxito de mañana.

Ella y sus hombres y mujeres peinan toda la ciudad en busca de los ladrones y hurtadores y son una de las dos patas que los Mossos d'Esquadra tienen para sacar los "malos" de la calle. Ellos son la parte operativa y se coordinan con la parte de investigación, que va más allá de las detenciones en caliente. Pero la misión del equipo de la sargento es detener a los ladrones que han convertido el centro de la ciudad en su modus vivendi y cada día, ni que los datos fríos de los políticos lo quieran maquillar, más inevitable.

Plan de choque contra los relojeros

Este viernes por la tarde, bajo la batuta de la sargento, el grupo regional de Barcelona de Fura, sumando efectivos de las unidades Fura de Eixample, Sarrià y Ciutat Vella, han puesto en marcha un operativo especial para cazar ladrones de relojes. No es nuevo, explica la sargento, pero hoy ElNacional.cat los ha podido acompañar para saber cómo trabajan.

A la derecha, la sargento jefe del GRDU, los fura de Barcelona / Foto: Joan Mateu Parra

La jefa del grupo regional trabaja semana a semana y planifica cada dispositivo analizando los datos de los siete días anteriores. Esta semana ha dedicado tres días a saturar el centro de agentes de paisano para luchar contra uno de los delitos que más han repuntado las últimas semanas: los ladrones de relojes de lujo.

Objetivo: ladrones de relojes

Hoy el objetivo es detener ladrones de relojes. En grupos de tres agentes, los policías a las órdenes de la sargento se reparten por la zona centro, el paseo de Gracia, plaza de Cataunya y el Born. Es la zona que la jefa tiene detectado que hay más robos de este tipo y es donde se centrarán. En coche, con patinete, con Bicing y a pie -o corriendo, si hace falta-, buscan buscadores. Buscan a los ladrones que buscan víctimas.

Hay conocidos, y de otros por conocer. Puedes tener suerte o no pescar, pero durante las horas de patrullaje no hay ni un segundo de descanso. Un movimiento extraño de un ciudadano que mira demasiado a un turista, puede ser una señal de alerta. Un movimiento extraño al pasar por un paso de peatón, puede ser una señal de alerta. Una mochila vacía puede ser una señal de alerta.

Imagen de agentes de paisano con uno de los ladrones con antecedentes / Foto: Joan Mateu Parra

La sargento ve a un hombre con una mochila que no parece que pese nada y que ha hecho un par de virajes antes de atravesar de calle. Inicia seguimiento discreto. Activa por la emisora a otros de sus compañeros. Se pierde. Lo encuentra en el interior de una tienda, reanuda el seguimiento. Y finalmente entra en una casa. Negativo. Pero por la emisora otros agentes ya siguen a otro sospechoso.

Un trinomio identifica en Balmes con Valencia a otro hombre. Es un conocido ladrón, no lleva nada robado y no tiene ningún requerimiento pendiente. Otro trinomio para, registra e identifica a otro hombre, en la calle de Sant Pau, junto a la Rambla. Tiene antecedentes por robos de relojes. Hoy va limpio.

Seguimientos esperando el momento exacto

Además de los conocidos, sin embargo, hay los ladrones que quedan por conocer. Una patrulla intercepta a tres jóvenes que van con dos patinetes por la zona del paseo de Gracia en dirección a mar y el ojo clínico de los agentes de paisano de los Mossos hace saltar todas las alarmas. En poco rato la sargento organiza un seguimiento discreto. Entran y salen del Corte Ingles -desde dónde los agentes los han seguido por las cámaras, desde el centro de mando de seguridad del centro comercial- y bajan por la Rambla.

Identificados diversos habituales del Raval, por agentes de paisano de los Mossos / Foto: Joan Mateu Parra

Ni lo sospechan, pero tienen una decena de agentes siguiéndolos, analizando todos sus movimientos. Aceleran, miran atrás... las sospechas se van también multiplicando. La sargento ordena seguirlos. Se ponen hacia el agujero negro que son los callejones del Raval y los Fura les van siguiendo el rastro. La jefa del dispositivo piensa en las dos opciones que tiene mientras anda, disimula, anda, corre, vuelve a disimular y se sienta en una terraza para vigilar de cerca a los tres sospechosos: u ordena pararlos para identificarlos o espera que casi estén a punto de cometer el robo del reloj para pillarlos.

Decide seguirlos. "Si antes era el 100%, ahora es el 110% que estos tres se dedican a los relojes", explica mientras da órdenes a sus compañeros por cómo posicionar durante el seguimiento. Boqueria, plaza de Sant Josep, plaza de la Gardunya, plaza del Canónigo Colón y calle del Hospital. O se les gira trabajo o han detectado a los Mossos, pero aprovechan los patinetes para zafarse por las calles del Raval y los agentes los pierden.

Mañana, más

Hoy no los han pillado, ni infraganti ni los han podido identificar por si tenían antecedentes o nada pendiente, no obstante ya tienen tres objetivos más para mañana. Esta tarde ni la sala del 112 ni ninguna comisaría de la ciudad ha alertado de ningún robo de relojes en el centro; por a o por b, el dispositivo ha funcionado. Pero todos los días está el lunes en las calles de Barcelona. Cada día se tiene que empezar de cero, pero con las caras, los nombres y la información acumulada el día anterior. Durante el dispositivo de este viernes se han detenido cuatro ladrones y mañana seguirán.

Los agentes del Fura regional se conocen los ladrones casi por|para nombre y apellido / Foto: Joan Mateu Parra

Todos los agentes que trabajan en este grupo regional, activo desde hace pocos meses, vienen de los grupos de delincuencia urbana de las comisarías de Barcelona y ahora han sumado esfuerzos en una unidad regional que permite trabajar por toda la ciudad y organizar dispositivos concretos, como este contra los ladrones de relojes, con la colaboración de los agentes Fura de todas las comisarías, eliminando las fronteras imaginarias y poco operativas a pie de calle de los distritos.