El caso Julio Iglesias ha supuesto un golpe reputacional a una de las grandes estrellas de la música española y latina. La denuncia presentada el 5 de enero por dos extrabajadoras del cantante ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por presunto tráfico de seres humanos, contra el derecho de los trabajadores y agresiones sexuales, que ocurrieron mientras trabajaban para él en 2021, y la consiguiente apertura de diligencias de investigación bajo secreto de sumario, ha tenido una amplia repercusión internacional y ha originado una división política y social en España. El cantante guarda silencio público, pero la revista ¡Hola!, que desde hace décadas ha sido su medio de confianza y de referencia mediática, asegura que ha mantenido una conversación telefónica privada con el cantante, en la que asegura que aún no ha llegado el momento de hablar, pero avanza que está preparando su defensa, que todo se aclarará pronto, que su respuesta será clara y contundente, y no ofrecerá ninguna duda. La revista no utiliza palabras puestas entre comillas, pero afirma que el cantante ha sido rotundo y que el momento de hablar llegará muy pronto para defender su inocencia, en la que considera la primera reacción del cantante. La publicación sostiene que el cantante ha querido responder a su llamada “solo por la amistad a lo largo de los años que mantiene con ¡Hola! para avanzarnos que la verdad llegará muy pronto e, insiste, que todo se aclarará”.
Negación y estupor y llegar al fondo de la cuestión
¡Hola! afirma que Iglesias está preparando su defensa, quiere llegar al fondo de la cuestión “y que no quede ninguna duda de cuáles son las verdaderas circunstancias y el relato real de todo lo que ha pasado”. La revista también recoge las impresiones del entorno más cercano de Julio Iglesias, que “niega totalmente los hechos” y muestran “estupor ante lo que está sucediendo”. Niegan totalmente los hechos que denuncian estas dos trabajadoras y que habrían sucedido durante la pandemia mientras trabajaban en las residencias que el cantante tiene en Punta Cana (República Dominicana) y las Bahamas. Las acusaciones se basan en una investigación periodística de tres años de elDiario.es y Univision, y en el acompañamiento legal de la ONG Women’s Link Worlwide, que dieron a conocer los demoledores testimonios de Rebeca y Laura, identificadas con estos nombres por seguridad, empleada doméstica y fisioterapeuta, respectivamente. Aparte de contrastar el testimonio de las dos presuntas víctimas, los medios también acreditaron abundante documentación que demuestra su relación laboral con el cantante y respaldan sus testimonios. Entre estos documentos se encuentran las pruebas médicas que el cantante imponía a las trabajadoras para detectar posibles embarazos o infecciones de transmisión sexual (ITS).
En busca de la justicia
Este miércoles se ha conocido que las dos mujeres, representadas por Women’s Link, prestarán declaración ante el Ministerio Público en calidad de testigos protegidos. Giovana Ríos, directora ejecutiva de la organización, ha calificado ambas decisiones como “un paso muy importante en la búsqueda de justicia” para ambas mujeres, al tiempo que ha dejado claro que “las autoridades están respondiendo de manera ágil”. Desde la Fiscalía, por su parte, insisten en el secreto de las diligencias para no dar más detalles de su actuación, que son preprocesales, es decir, que el caso no está judicializado, según ha informado la Agencia EFE. No hay fecha para la declaración, que podría ser por medios telemáticos, dado que no residen en España. “Estos detalles no los tenemos y se tratan con cierta reserva”, ha añadido la abogada Gema Fernández, que no duda de que el caso es “competencia” de la justicia española. La defensa de las denunciantes ha solicitado las siguientes medidas de protección: que se evite el contacto entre las denunciantes y sus familiares con el cantante y su entorno; que se tomen las medidas necesarias para proteger la intimidad de las mujeres; que se tome declaración a ambas mujeres en las condiciones adecuadas, y que las medidas eviten la revictimización de las trabajadoras que todavía continúan empleadas por el cantante. Estas medidas se han justificado por el hecho de que Julio Iglesias “ostenta un poder diametralmente diferente al de las denunciantes”, derivado de su influencia y de su poder económico, y el temor de que el cantante intente “localizarlas”, así como “disuadirlas” de llevar a cabo nuevas acciones en su contra
Otras mujeres contactan con Women’s Link
Igualmente, Giovana Ríos reveló que hay otras mujeres que fueron trabajadoras del artista que se han puesto en contacto con ellas, si bien evitó mencionar si también fueron presuntas víctimas del cantante, y no ofreció datos para proteger su intimidad. La organización cree que los casos de las dos denunciantes no son aislados, sino posibles "estructuras laborales montadas sobre la idea de que el tiempo, el cuerpo y el trabajo de las mujeres es barato y sustituible". En este sentido, elDiario.es publica un reportaje sobre el presunto sistema de reclutamiento de empleadas domésticas para las mansiones de Julio Iglesias en la República Dominicana y las Bahamas, basado en testimonios de extrabajadoras. Describe cómo se seleccionaban mujeres jóvenes (de 25 a 35 años) mediante anuncios en las redes sociales que ofrecían trabajo con alojamiento por unos 350 euros, solicitando fotografías de cuerpo entero sin entrevistas presenciales