"Entendemos que genera nervios, pero cuando la gente se autoevacúa, se está poniendo en peligro. Estar en casa es muy seguro y la vulnerabilidad que implica estar fuera es muy alta, una temeridad". Con estas palabras, David Borrell, inspector jefe de los Bombers de la Generalitat que en las últimas horas se han volcado en el incendio del Baix Empordà, ha reiterado a la población la necesidad de cumplir con las órdenes de confinamiento. Algunos vecinos de urbanizaciones de Calonge, donde el fuego ha llegado esta madrugada, como les Cabanyes o Río de Oro, han abandonado las casas al ver que el fuego se acercaba. "Vemos el fuego muy cerca de casa, puede que no llegue, pero yo no soy ningún técnico y no me arriesgo, ya veis cómo está. Nadie nos ha dicho nada y tampoco hemos recibido ninguna alerta", explicaba anoche en el 3Cat una vecina de Calonge, muy preocupada. Esta decisión, ha insistido Borrell, es errónea y puede llegar a ser muy peligrosa.
Una de las imágenes que ha dejado el incendio, que, de momento, no ha provocado víctimas ni heridos, es la de una casa de la urbanización de les Cabanyes totalmente calcinada por las llamas. Tal como han aclarado los bomberos, en esta no había nadie. ¿Por qué es importante, entonces, seguir las órdenes de confinamiento? Más allá de evitar así entorpecer las tareas de extinción que hacen los servicios de Emergencias, que durante la noche han controlado un 70 % del flanco derecho, es fundamental que la población se quede en casa para avisar en el caso de que el fuego se acabe acercando. Borrell ha explicado que la gran mayoría de tareas que han hecho esta noche ante los avisos de los vecinos ha sido en jardines, vallas y ventanas. Si las personas no hubieran estado en casa, no habrían podido avisar y las llamas habrían engullido el edificio, como ha pasado en el caso de la vivienda vacía.
Siete municipios confinados
Poco después de que se originara el incendio en la Bisbal d'Empordà, que pronto dio el salto a través del macizo de les Gavarres, Protecció Civil decidió confinar, a través de un ES-Alert, siete municipios de la zona, con unos 10.000 vecinos. La cifra podría ser más alta ya que, durante el verano, estos pueblos reciben cientos de visitantes. Sin ir más lejos, a pocos kilómetros de Calonge, este sábado se tiene que celebrar la cantada de habaneras de Calella de Palafrugell. De momento, no se ha suspendido.
Por otro lado, el jefe de área regional de los Agentes Rurales en Girona, Jaume Bosch, ha detallado que la superficie quemada afecta a unas 2.200 hectáreas. Esta cifra es ligeramente inferior a la comunicada el viernes por la noche: a pesar del gran alcance de las llamas, algunas "islas" de bosque han quedado sin afectación. Buena parte de la zona quemada se concentra en el municipio de Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l'Heura.
