La tragedia podría haber sido mucho mayor si el azar —la investigación tendrá que aclarar si es azar o algo más— de la caída del muro de contención que provocó el choque y el descarrilamiento del tren de la línea R4 de Rodalies en Gelida hubiera ocurrido en un lugar más complicado para la llegada de los servicios de emergencia. Lo ha explicado esta mañana el subinspector de los Bombers, Joan Rovira, asegurando que la rápida llegada de efectivos en esta zona del Alt Penedès, entre Sant Sadurní y Gelida, evitó que el número de víctimas mortales fuera mayor. El accidente, tras el choque y el descarrilamiento del tren, se ha saldado con una víctima mortal, un joven de 28 años de Sevilla, maquinista en prácticas, y también varios heridos, cinco de ellos muy graves, y otros menos graves y leves. Pero la desgracia podría haber sido aún mayor. Sin decirlo explícitamente, el jefe operativo de los Bombers en la zona se refería a la vida del maquinista titular de este tren de Rodalies que hacía la ruta entre Sant Vicenç de Calders y Manresa que, cuando pasó por esta zona, muy cerca de Gelida y de la AP-7, un muro de contención de la vía, pensado para evitar desprendimientos, cedió y acabó en medio de la vía, causando un impacto brutal. La rápida llegada a la zona de efectivos de emergencia y sanitarios de varios puntos del área metropolitana fue clave. Además de la persona fallecida, el conductor quedó atrapado.
La situación era muy crítica. Tanto el tren como el muro eran inestables y se tuvo que trabajar, en paralelo, para asegurar la zona y evitar un peligro añadido para los Bombers y otros equipos de emergencia, y también para iniciar la extracción, lo antes posible, del conductor, que estaba muy grave y atrapado entre el hierro. Durante más de una hora, los especialistas de los Bombers pudieron apuntalar la parte delantera del tren y excarcelar al maquinista, que fue trasladado, una vez estabilizado, por el Sistema d'Emergències Mèdiques. Durante esta larga hora que los Bombers trabajaron para extraer al maquinista, también se pudieron retirar de la zona caliente los otros heridos, que las ambulancias del SEM, después de ser atendidos en un primer momento cerca de las vías, pudieron evacuar. Agentes de las policías locales de la zona y de los Mossos d'Esquadra también acompañaron a los pasajeros ilesos hasta una zona segura, en los aparcamientos de unas bodegas de la zona, a pie de la AP-7, desde donde fueron trasladados hacia un centro cívico donde pudieron ser recogidos, algunos de ellos, por familiares. El subinspector Rovira tiene claro que si el accidente se hubiera producido en otro punto, donde los Bombers hubieran tardado más en poder acceder e iniciar la liberación del maquinista que quedó atrapado en el primer vagón, el resultado final habría sido aún más trágico.
Accidente al lado de la AP-7
También se debe tener en cuenta la localización del accidente, justo al lado de la AP-7 y a pocos minutos, a gran velocidad, de diversos puntos neurálgicos de la demarcación de Barcelona, lo que hizo también más ágil el despliegue de unidades de emergencias, sanitarias y policiales en la zona. Fuentes conocedoras del sistema de emergencias público de Catalunya aseguran a ElNacional.cat que un accidente como este en una zona extrema del país, ya sea en Ponent, en Terres de l’Ebre o en Girona, también habría sido mucho más complicado de gestionar. El movimiento de efectivos, aunque se realiza de manera coordinada y con unas isócronas para poder llegar con el mínimo tiempo posible a todo el país, siempre es más efectivo cerca de Barcelona, donde, evidentemente, también hay más movimiento de trenes, coches y más población.
Durante toda la noche los Bombers han trabajado en la zona para acabar de asegurar el tren y poder dejar entrar en la zona cero a agentes de los Mossos d’Esquadra, que serán los encargados de llevar a cabo ahora la investigación para aclarar los hechos. Según las primeras informaciones, el temporal de lluvia de los últimos días provocó el movimiento de tierras que hizo precipitar el muro de contención que impactó contra el tren de la línea R4 a su paso por Gelida. Durante la noche también se ha hecho oficialmente el levantamiento del cadáver por parte de la jueza de guardia de Vilafranca del Penedès y, una vez identificado, los Mossos, de manera coordinada con la policía española, notificaron la peor de las noticias a sus padres en Sevilla, donde viven.
Costará volver a abrir la circulación
El subinspector Rovira también ha asegurado que en la zona del accidente “hay un volumen de tierra importante” y ha previsto que habrá “dificultades” a la hora de poder recuperar la estabilidad del talud. Antes de poder hacerlo, el jefe operativo de los Bomberos ha apuntado que se tendrá que retirar el convoy accidentado y que, por todo ello, se está en coordinación con Adif, gestora de la infraestructura, y Foment, responsable de la autopista que pasa por encima. Así, ha concretado que, cuando los Mossos terminen las tareas de investigación, podrán acceder los gestores de las infraestructuras para determinar los criterios técnicos para recuperar la zona y, cuando vuelva a ser una zona segura, reabrir la circulación de esta línea que conecta el Penedès con el Bages, pasando por Barcelona.
