El Moviment Popular de Manresa, la iniciativa de seguridad comunitaria A l'Aguait, la Escola Popular de Manresa y miembros de la comunidad educativa han reclamado una estrategia de "prevención integral" después del apuñalamiento mortal de un vecino de 45 años, Carles Vilajosana, en el que presuntamente participaron dos menores de edad, uno de ellos de origen magrebí. Las entidades han expresado "todo el apoyo y calor" a la familia de la víctima y han defendido que el crimen, ocurrido hace una semana, no representa el nivel de violencia que se vive habitualmente en la ciudad.
Rechazo a los discursos que alimentan el miedo
Nora Miralles, de A l'Aguait, ha calificado los hechos como "el ejemplo más extremo de unas violencias sociales que, por desgracia, también están presentes en nuestra ciudad". Los colectivos han asegurado que están preocupados tanto por "el aumento de las violencias sociales" como por los discursos de odio y la deshumanización, que consideran que generan más exclusión, una peor convivencia y más miedo entre la ciudadanía. Miralles también ha criticado "aquellos que se aprovechan y arañan votos deformando y distorsionando la realidad" y ha rechazado los relatos que describen Manresa como una ciudad extremadamente insegura: "Ni esto es así, ni lo que ha pasado consideramos que sea representativo del nivel de violencia que se vive en las calles de la ciudad".
Una respuesta más allá de la seguridad
Las entidades defienden que la violencia social y comunitaria no se puede abordar únicamente como una cuestión de seguridad, sino también como una problemática comunitaria y de salud pública. Por eso proponen una fase "de intervención urgente" sobre factores de riesgo como la pobreza, la exclusión social, el machismo, la violencia de género, el consumo de drogas, el abandono escolar, la falta de vivienda digna y las dificultades de acceso a la atención psicológica y de salud mental.
Ester Plans y Marissi Valverde, miembros de la comunidad educativa de Manresa, han defendido una "respuesta clara y firme" ante los hechos, pero han advertido que esta "no puede nacer del miedo, de la estigmatización y de la criminalización de los jóvenes". También han reivindicado el "papel central" de la educación y han recordado que las escuelas son espacios de acompañamiento a niños y adolescentes y de detección de situaciones de sufrimiento. Al mismo tiempo, han criticado que los centros no disponen actualmente de los recursos necesarios para desarrollar adecuadamente esta tarea.
