Este martes hará quince días que el comisario Ferran López fue nombrado por la consellera de Interior, Núria Parlon, nuevo director general de la Policía después de la desbandada de quien había ostentado el cargo hasta entonces, Josep Lluís Trapero, que dimitió antes de que lo hicieran cesar. Públicamente, los cambios, por ahora, parecen visibles. En las primeras declaraciones públicas después de pasar pel Parlament, en una entrevista en El Periódico, el ahora director general de la Policía ha insistido en las palabras que ya dijo en sede parlamentaria sobre las competencias de los Mossos d'Esquadra.
En el Parlament explicó que la ley de seguridad española, que reglamenta los cuerpos policiales, también los de las autonomías y las policías locales, está pensada en un marco de hace más de 40 años y que deja la policía de la Generalitat en una segunda división que, a la vez, imposibilita a los Mossos poder ser efectivos en las nuevas realidades que afectan a la seguridad. López, bien conectado en Madrid, explica a todo el mundo que lo quiere escuchar que hay que superar aquel reglamento de 1986 y repensar un modelo que está obsoleto y que evita la evolución necesaria de los Mossos d'Esquadra, como también de las otras policías del Estado, como la Ertzaintza vasca.
Cambiar el marco normativo
En los últimos años López, por encargo de quien fue el comisario jefe, Eduard Sallent, hizo de enlace de la policía de Catalunya con los organismos estatales, de Interior y de Justicia, para mejorar la coordinación, sabiendo que, aunque los Mossos d'Esquadra trabajan en el Principado, los límites físicos están superados y el crimen organizado, el autóctono y el extranjero, supera todo tipo de frontera y es imprescindible la colaboración con las policías estatales e internacionales. La guerra contra el narcotráfico, hace tiempo que lo alertan los Mossos, se gana también con la estrategia de luchar contra el blanqueo de capitales. Seguir el dinero para acreditar los delitos y conseguir penas más duras contra los líderes de los entramados criminales que se hacen de oro con la droga en nuestro país.
Los Mossos se han incorporado al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC) del Banco de España, como también formaban parte del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). La gran mayoría de las operaciones policiales contra el crimen organizado a nivel internacional que se hacen en Catalunya se hacen de manera coordinada con las policías estatales, sea la Policía Nacional española o la Guardia Civil, recordó, también, en su intervención en el Parlament de Catalunya ante los diputados de la comisión de Interior.
"Las competencias que tiene una policía de Estado"
Sobre las competencias, el flamante director general de la Policía, que, aunque aseguró que recibió con sorpresa la oferta de la consejera Parlon, parece que tenga clara y estudiada la dirección que debe tener, desde la dirección política, la policía de Catalunya, ha defendido avanzar en espacios como los aeropuertos, los puertos y las playas en aquellas competencias que deben ser de los Mossos d'Esquadra. López no quiere asumir ninguna competencia que no corresponda a los Mossos; por lo tanto, evita hablar de "nuevas competencias", sino que lo que plantea, y aquí es una batalla política, la que ahora le toca liderar, es asumir aquellas que ya corresponden a los Mossos pero que por inercias —y desacuerdos políticos o falta de ambición por parte de quien ha pivotado la policía catalana— no se han reclamado.

La explicación de la teoría de López es clara. Sin entrar a debatir competencias que son de la policía española, como el control de pasaportes, que es de la Policía Nacional, o la vigilancia aduanera, que hace la Guardia Civil, si en la zona aire del aeropuerto de El Prat se produce un problema de orden público debe ser la policía catalana, en tanto que tiene la competencia, en el término municipal de El Prat de Llobregat, quien actúe, con sus equipos propios —y su manera de hacer—, como la Brigada Móvil o el ARRO. También en delitos ordinarios. Si se produce una agresión sexual o un homicidio en este espacio del aeropuerto, deben ser los Mossos quienes lo investiguen. Son competencias que nadie cuestiona a la policía catalana, pero que, por el espacio donde se producen, las asume otro cuerpo policial, que tiene otro tipo de encargo. El director López lo explicó en el Parlament y lo ha reiterado en esta entrevista —este lunes está previsto que sea entrevistado también en Catalunya Ràdio—: el objetivo es ejercer todas las competencias que corresponden, ni una de más, pero ni una de menos.
Además de la falta de voluntad política hasta ahora, el director general también apunta a problemas de "normativas de base" por no haber hecho estas transferencias y haber puesto negro sobre blanco cómo actuar en estas zonas ahora grises. En Catalunya, sin embargo, López defiende que los Mossos tengan "las competencias que tiene una policía de Estado". Antes del cambio de Govern, el Ministerio del Interior firmó un acuerdo, aprovechando también la Copa América, para empezar a hacer esta evolución, pero con la llegada del PSC a Interior y Trapero a la Dirección General, se detuvo el avance de un acuerdo ya firmado entre Barcelona y Madrid. La falta de presión de Esquerra, que es quien había conseguido el acuerdo y que, a la vez, había apoyado al president Illa para ser investido, tampoco había hecho mover a Parlon de su postura inicial, a pesar de que el mismo president salió en sede parlamentaria para asegurar que, en enero de 2025, convocaría una Junta de Seguridad con el ministro Marlaska para desencallarlo. Nunca se celebró. Ahora, con la "dimisión" de Trapero y estas declaraciones del director general, parece que algo está cambiando.