Las precipitaciones en Catalunya de los últimos días, en forma de lluvias y nieve, no han mejorado la precaria situación de los embalses catalanes, que pasan por una de las peores épocas que se recuerdan. Los embalses de las cuencas internas de Catalunya, que abastecen el Área Metropolitana de Barcelona —donde residen más de cinco millones de habitantes—, están actualmente al 45% de su capacidad.

Los tres principales pantanos que abastecen a esta región densamente poblada presentan registros por debajo del 50% de la capacidad, algo que alerta de la gravedad de la situación. Los tres principales del sistema Ter-Llobregat, que abastece la Gran Barcelona, tienen los siguientes niveles: Susqueda, al 47,7% de su capacidad; Sau está al 39,5% y la Baells, al 48,7%.

Las escasas precipitaciones siguen la línea de lo que ya advirtió este periódico: el invierno está siendo especialmente seco, lo que sin duda no contribuye a una mejora de la situación, que puede llegar a ser crítica en el mes de marzo. Si para entonces el deshielo no lo arregla, se pasará de una situación de prealerta por sequía a una de alerta, lo que implicará serias restricciones.

Si las reservas de agua de los embalses bajan del 35% se decretaría el estado de alerta, que comportaría algunas restricciones en el uso del agua en fuentes ornamentales y otros usos, mientras que si bajase del 25% se entraría en fase de excepcionalidad, y de emergencia, si las reservas de agua fueran menores al 20% de la capacidad de los pantanos.