El Girona FC es el equipo revelación de la LaLiga y lleva una racha de tres partidos muy importantes sumando de tres en tres. Contra el Madrid, el Sevilla y esta semana otra vez en casa contra la Mallorca, un partido que los de Michel volvieron a hacer perfecto y que les permite soñar con el sueño de jugar a Europa la temporada que viene. Los partidos que el Girona FC juega a su estadio, en Montilivi, con capacidad para unas 13.000 personas, necesitan un dispositivo de seguridad que lideran los Mossos d'Esquadra y que ElNacional.cat pudo seguir en directo, desde dentro, esta semana.

 

El dispositivo de seguridad lo lidera el subinspector Pere Brugada y un sargento y trabaja de manera coordinada junto con la Policía Municipal de Girona, la seguridad privada y los servicios sanitarios. En este reportaje en vídeo se puede ver cómo se vive, desde dentro, un dispositivo de seguridad por un partido de primera división en Montilivi, el estadio del Girona FC.

El dispositivo que cada partido organiza el subinspector Brugada arranca días antes con el contacto entre el coordinador de seguridad del Girona, que es él, con el coordinador del equipo rival. De esta manera el subinspector, que tiene experiencia de muchos años a Información y más recientemente en sala, recibe toda la información sobre el rival y si el equipo visitante desplazará mucha afición y de qué tipo hasta la capital del Gironès. Según esta información y la clasificación del partido según el riesgo, se escala el dispositivo. Hay unos servicios básicos que se activan sea cual sea el riesgo. Como el canino y el Tedax, que dos horas antes del partido hacen una requisa en el campo para descartar que pueda haber cualquier tipo de artefacto.

Control de la 'jaula' de los aficionados visitantes

Pero según la peligrosidad de la afición contraria se activan más recursos de orden público o menos. Los aficionados visitantes se sitúan en una "jaula" que está aislada del resto de la gradería y el acceso se hace con entradas nominales, un hecho que permite a los Mossos d'Esquadra poder saber con más facilidad quién hay en el interior y, al mismo tiempo, poder evitar que personas que tengan prohibido el acceso a estadios de fútbol puedan acceder. Esta zona del campo se refuerza con agentes del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) y la Brigada Móvil (Brimo) si el partido es de más riesgo.

Bajo la batuta del subjefe del ARRO de Girona, un subinspector, y de sus sargentos operativos, la ARRO es la encargada de dar seguridad al partido, en esta zona más caliente -contra la Mallorca fue una balsa de aceite- y también del resto del estadio. El subinspector es uno de los pioneros del ARRO, con mucha experiencia en Barcelona y en partidos duros, y eso da tranquilidad a los mandos que lideran el dispositivo del partido. Además, asegura que es un lujo trabajar en Montilivi. Los partidos acostumbran a ser tranquilos y el estadio permite una movilidad muy rápida de los equipos policiales si hay incidentes en las gradas.

Agentes del ARRO de los Mossos en Montilivi, en Girona / GRS

Pero para hacerlo todavía más fácil, los Mossos controlan todo el partido desde su propio VAR, lo que se conoce la Unidad de Coordinación Operativa (UCO), que es una sala al mismo estadio y desde donde con cámaras de alta resolución tienen imágenes de todas partes. Los exteriores, los turnos de entrada y una y cada una de las localidades del estadio. El operador de cámara de los Mossos que controla las cámaras puede obtener imágenes en tiempo real en alta resolución de todas las personas que hay siguiendo el partido -se puede ver claramente qué aficionados de la Jovent Gironí, los más animados pero nada problemáticos, se quitan la camiseta, por ejemplo- y dar información al momento a sus mandos con el fin de mejorar la eficiencia de sus decisiones.

Personas con el acceso prohibido

Si bien el partido contra la Mallorca fue bien -mejor todavía deportivamente, acabando con 2 en 1- los Mossos tuvieron que estar pendientes de dos cosas. La primera la información que habían recibido que una persona con prohibición de entrar a estadios de fútbol del Estado, aficionado de la Mallorca, era a Girona y que podría intentar entrar al estadio con una entrada no nominal y a la zona local. Los Mossos identificaron a unas personas que estaban relacionadas con él, pero finalmente el hombre no fue al campo y, por lo tanto, no fue ser necesario activar el protocolo para evitar que pudiera entrar o sacarlo y denunciarlo si lo hubiera conseguido.

La asignatura pendiente

Al mismo tiempo, también hay otro tema que pone en alerta a los Mossos d'Esquadra. Desde que el equipo vuelve a estar en Primera, el 'palco de los Sastres', se ha vuelto a llenar de gente. Una zona al gol Sur del campo, en el exterior, desde donde se ve el partido y que cada fin de semana que el Girona juega en casa se llena de personas que, sin pagar, pueden ver el partido. El jefe del dispositivo policial asegura que para ellos, si pagan o no, es irrelevante, pero sí que generan un problema de seguridad.

El jefe del operativo, Pere Brugada, al exterior de Montilivi, a Girona / GRS

La tribuna esta acumula decenas de personas cada partido y lo hace en una zona que tiene un desnivel que cualquier caída podría ser fatal. El Girona FC y el Ayuntamiento han pactado poner vallas y vigilantes de seguridad privada para evitarlo, pero no acaba de funcionar. Los Mossos, por su parte, evitan actuar por la peligrosidad que podría comportar una actuación allí si los aficionados se marchan corriendo. Es la asignatura pendiente de un Girona FC que seguro que el año que viene volverá a jugar a Primera y que, si todo va como parece, incluso podría competir en Europa.