La desesperación entre los usuarios de Rodalies se ha vuelto a hacer visible este sábado, cuando el servicio se ha vuelto a suspender hasta nuevo aviso a petición del Govern, que reclama mantenerlo parado hasta que se pueda garantizar la seguridad y la operatividad del sistema. Las informaciones contradictorias sobre el estado de la red no han ayudado a aclarar las dudas de los viajeros y han incrementado la sensación de incertidumbre en una semana marcada por el caos en las vías de Renfe. Es el caso de Júlia, que ha viajado de Girona a Barcelona y, al llegar a la estación de Sants, se ha encontrado con que se había suspendido toda la circulación: “Me he quedado tirada, no han informado de nada”, ha lamentado a la ACN, después de ver cómo se le complicaba el trayecto hasta Viladecans. Otra pasajera, Anna, ha admitido que busca alternativas en una plataforma para compartir coche: “La situación es decepcionante, cada día pasan cosas”. Y muchas personas, como Fàtima, que solo querían volver a casa el fin de semana, consideran la situación “injusta” y han hecho un llamamiento a los otros viajeros para que se ayuden entre ellos.


El conseller de la Presidència, Albert Dalmau, ha subrayado que las últimas incidencias en la red, como los desprendimientos, sumadas a la situación meteorológica de estos días, han obligado al Govern a ordenar un nuevo paro del servicio. Uno de estos desprendimientos es el registrado ayer junto a Maçanet-Maçanes, estación donde hoy una quincena de personas se han quedado atrapadas por la repentina suspensión de la circulación. Algunos viajeros esperan que se concrete un servicio alternativo por carretera, que técnicos de Renfe intentan organizar sobre la marcha, mientras que otros llaman a familiares y amigos para poder llegar a casa. Ana, que quería pasar el día en Barcelona, ​​ha decidido dar media vuelta: "Mejor me quedo porque no sé si podré volver", ha asegurado a la ACN. Más delicada aún es la situación de Moha, que viajaba con dos amigos para tomar un vuelo hacia Marruecos esta tarde: “Ahora viene un amigo de Blanes que nos llevará hasta la terminal”.

En la estación de Tarragona, el anuncio por megafonía de la suspensión del servicio de Rodalies ha llegado cuando los pasajeros ya estaban sentados en el tren de la R16. Al bajar de él, no se les ha ofrecido ninguna alternativa inmediata por carretera y muchos han tenido que apañárselas buscando taxis o llamando a familiares y amigos para que los vinieran a recoger. No ha sido hasta casi dos horas más tarde que ha aparecido un autobús para trasladarlos directamente a Reus y Barcelona, sin paradas intermedias. La confusión ha sido generalizada, alimentada por informaciones contradictorias, y viajeros como Josué Lidón han llegado a Tarragona desde Cambrils sin que nadie les advirtiera de que no había servicio alternativo: “Cuando he comprado el billete me han dicho que el servicio funcionaba, pero con algunos retrasos”, ha lamentado. Otros, como Pedro Maldonado, se han limitado a aceptar la situación: “Por seguridad de los pasajeros, es lo correcto”, ha asegurado tras bajar resignado del R15 que lo debía llevar hasta Barcelona.