Un equipo del Institut de Biologia Evolutiva (IBE) ha descubierto en Blanes una ameba de linaje "desconocido" y con comportamientos nuevos. Se trata de la Apostamoeba explorator, llamada así por su tendencia a explorar el entorno, y presenta un comportamiento único de "doble ameba" que le permite movilizar dos polos independientes sin llegar a dividirse nunca. A partir del descubrimiento de esta especie en una muestra de agua marina de la playa de este municipio de la Selva, el equipo consiguió aislarla y cultivarla en el laboratorio. La investigación, pues, analiza la evolución de la función de las proteínas de amebozoos, animales y hongos, y los resultados dan información sobre la evolución de los tres grupos, "con posibles implicaciones para la salud y la ecología".
Las amebas son microorganismos unicelulares que mantienen una forma dinámicamente estable, pueden tener más de un núcleo celular y se desplazan formando "pies falsos" o pseudópodos, extendiendo su membrana celular. Por su parte, los amebozoos son microorganismos eucariotas que ocupan una gran diversidad de nichos ecológicos; algunos son patógenos y tienen una especial relevancia en medicina. Del mismo modo, ocupan un lugar especial en el árbol de la vida, como grupo hermano de los animales y los hongos, motivo por el cual hace que su estudio también sea clave para comprender la evolución primordial de ambos grupos.
Bipolarización durante la división en células eucariotas
Según el primer autor del estudio e investigador predoctoral en el IBE, Àlex Gàlvez-Morante, durante la investigación "la bipolarización solo se observa durante la división en células eucariotas, un punto clave en muchos estudios sobre los procesos cancerosos. Tiene similitudes con los puentes citoplasmáticos entre células de los animales y podría ser una comparación útil para estudiarlos". Este comportamiento se puede llegar a inducir en el laboratorio rebajando la cantidad de nutrientes del cultivo, hecho que refuerza la teoría de que tiene una función exploradora.
Más allá de su movimiento individual, la Apostamoeba explorator también es capaz de comunicarse célula a célula mediante la extensión de subpseudópodos y formar "frentes de alimentación": varias amebas en forma de anillo avanzan conjuntamente sobre una biopelícula bacteriana. Dada la baja densidad de bacterias medida en el interior de la estructura, el equipo confirma que las células se alimentan de forma coordinada, actuando como una "segadora". Estos anillos pueden fusionarse entre ellos para formar estructuras más grandes que pueden llegar a medir más de 1,5 mm, mil veces más grandes que las células, que miden 5 µm individualmente.
Un nuevo linaje oculto en muestras ambientales
Además, los análisis de ADN revelan que esta nueva especie no pertenece a ningún linaje de ameba conocido, sino que se trata de un nuevo linaje que había estado oculto en muestras ambientales. Según señalan desde el IBE, en términos de filogenética, sería el equivalente a descubrir el orden de los primates o los cetáceos en los mamíferos. "Este nuevo linaje está tan alejado del resto de amebozoos que nos lleva a hipotetizar sobre la existencia de numerosas especies de amebas que desconocemos", concluye Daniel Richter, investigador principal del Laboratorio de Biología y Ecología de los Protistas Abundantes del IBE.
