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Los obsoletos juzgados de Martorell, situados en unos bajos de un edificio de viviendas, volverán a centrar las miradas de todos este martes, especialmente de los medios de comunicación. La jueza que investiga la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, ha citado a declarar a los primeros testigos de la causa, que se instruyó de forma secreta por parte de los Mossos, con el visto bueno judicial, durante un año. Ahora, los interrogatorios se tienen que confrontar entre la acusación, ejercida por la Fiscalía, y la defensa del hijo Jonathan Andic, acusado de la muerte del padre, que se precipitó por un barranco cuando ambos paseaban juntos por un camino de Montserrat, el 14 de diciembre de 2024. La jueza Raquel Nieto ha citado a la primera a declarar, a las nueve y media de la mañana, a la terapeuta de los Andic, Julia Lüderwaldt, a la cual la fiscal Teresa Yoldi apunta como la incitadora para que Isak Andic diera su herencia en vida a su primogénito para reconciliarse. Para la jueza y la fiscal, el móvil del supuesto homicidio es económico. Habrá que ver si la declaración de la profesional valida esta tesis incriminatoria y si ella podría ser imputada.

Conflicto por el dinero y la herencia

Las sospechas contra Jonathan Andic se construyen con las conversaciones de móvil, la mayoría audios, del creador de Mango con la terapeuta, y que los Mossos recuperaron en el teléfono que el empresario tenía en un bolsillo del pantalón, en el levantamiento del cadáver. Los investigadores de la policía catalana encuentran extraño que en esta terapia de reconciliación familiar se hable de dinero, del negocio familiar y de lo que supuestamente reclamaba el primogénito.

En algunas de estas conversaciones, pocos meses antes de la caída mortal, Isak Andic expresa que no entiende a su hijo, que hace tiempo mantuvieron una relación muy tensa. Recuerda disputas económicas incluso porque el padre se había comprometido a pagar la boda (pero sin decir una cantidad exacta), de Jonathan y Paula Nata, que finalmente se casaron por lo civil. Después, padre e hijo se reconciliaron, supuestamente, pero la caída mortal hizo inviable una gran celebración. Isak Andic también hablaba con la terapeuta del futuro de la sociedad y de la fundación social que quería crear con la mitad de su patrimonio, hecho que afectaría a los herederos, según se recogen en las conversaciones que forman parte del sumario, y a las cuales ha tenido acceso ElNacional.cat. Con respecto a la herencia en vida, los abogados de Jonathan Andic, Cristóbal Martell y Sebastián de Juan, ya aclararon, en el recurso contra las medidas cautelares, que aunque se había llegado a hablar con la testigo, finalmente el hijo del fundador de Mango había renunciado a ella.

Obstrucción a la justicia

La terapeuta se acogió al secreto profesional para no declarar ante los Mossos d'Esquadra. Este argumento no le servirá ante la jueza de instrucción 5 de Martorell, que ya sabe que no está inscrita en el Colegio de Psicología de Catalunya, tal como explicó este diario, para pedir esta dispensa. Si la terapeuta se niega a responder a ninguna pregunta, puede ser acusada del delito de obstrucción a la justicia, indican fuentes judiciales.

Habrá que ver durante la declaración prevista para hoy en Martorell si la fiscal Teresa Yoldi pide su imputación como cómplice del homicidio del que fue el hombre más rico de Catalunya. Si sucede este extremo, la jueza tendrá que parar el interrogatorio de la terapeuta como testigo, y citarla otro día como investigada y con un abogado para garantizar su derecho de defensa. Un testigo, como es la terapeuta, está obligado a responder todas las preguntas de las partes, mientras que un investigado puede acogerse a su derecho a no declarar para no perjudicarse. Incluso, no decir toda la verdad. El interrogatorio será a puerta cerrada.

Jonathan Andic, el día que fue arrestado, entrando en los juzgados de Martorell / EFE

El excursionista, a prueba

Después de la terapeuta, está citada a declarar como testigo su hermana, que le ayudaba en las terapias de los Andic. La jueza de Martorell también ha citado para este martes a la pareja de Isak Andic, Estefanía Knuth, que es la primera a quien llamó Jonathan cuando su padre cayó por el barranco de Collbató. De Knuth ha trascendido que no está de acuerdo con la generosa herencia que le ha tocado y lo negocia con los tres hijos de Isak Andic. Finalmente, este martes también ha sido citado como testigo uno de los excursionistas que encontraron a Jonathan Andic, después de que su padre cayera al vacío en un camino en Montserrat. Los Mossos que fueron al lugar del accidente mortal no cogieron los datos de los dos excursionistas, a pesar de que son los primeros que atendieron al hijo del empresario y hablaron con el 112.

La defensa de Jonathan indicó que se habían hecho una llamada perdida, y que así se ha localizado a una de estas dos personas. La fiscal y la jueza, sin embargo, quieren aclarar este descubrimiento, que Jonathan no explicó a los Mossos cuando declaró dos veces; eso sí, siempre como testigo. Para la defensa de Jonathan Andic, la caída de su padre fue "accidental", y el tratamiento policial que se le ha hecho le ha provocado "una condena social" antes, incluso, si el caso llega a juicio, que será con un tribunal popular en la Audiencia de Barcelona. El viernes de esta semana están previstas nuevas declaraciones, como la de las hermanas de Jonathan. A petición de las partes, la jueza Nieto también ha aceptado otras declaraciones, como el responsable de seguridad de Mango o quien es ahora el consejero delegado, a pesar de que todavía no se han programado. La jueza también tiene pendiente recibir un nuevo escrito de la fiscalía para aclarar si acepta o no que los Mossos d'Esquadra haga una cronología exacta del viaje de Jonathan Andic a Ecuador, en el año 2025, que es donde, asegura, le robaron el móvil donde estaban las conversaciones con su padre y también con la protagonista de hoy. El móvil no ha aparecido nunca más. Tampoco las conversaciones. No se hicieron copias de seguridad y cuando cambió el terminal, no se pudieron recuperar. Tampoco los Mossos, del móvil que el primogénito cedió a la policía cuando fue requerido por el juzgado de Martorell.