Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad de Princeton han puesto a prueba cuánto valoran los ciudadanos la democracia y otros aspectos económicos y sociales, como tener un sistema público de salud o vivir en una sociedad igualitaria, con un innovador estudio. Los resultados, basados en encuestas a 2.000 habitantes de Francia, Brasil y Estados Unidos, muestran que habría que triplicar la renta de los ciudadanos para que estos renunciaran a tener elecciones libres. La investigación también ha concluido que los valores democráticos de carácter liberal permanecen "sustancialmente robustos" en democracias de renta alta y media y que la desafección o las posibles acciones de minorías contrarias a estos sistemas, o directamente autoritarias, no los hacen peligrar.
El estudio surge después de que investigaciones recientes hayan detectado retrocesos en las garantías y prácticas democráticas perpetradas por cargos elegidos democráticamente, con el auge de populistas y outsiders de valores antidemocráticos que han llegado a gobernar o adquirir peso en los parlamentos por todo Occidente. La selección de los países (Brasil, Francia y los Estados Unidos) ha permitido analizar diferentes grados de desarrollo económico e instituciones políticas en estados en que este tipo de políticos han alcanzado altos niveles de popularidad, como Jair Bolsonaro, Marine Le Pen o Donald Trump.
Ante este fenómeno, el objetivo del trabajo era averiguar hasta qué punto es robusto el apoyo popular a las instituciones de la democracia liberal. Los investigadores diseñaron una metodología basada en encuestas a 2.000 participantes de cada uno de los tres países, en la cual no formularon preguntas directas, sino que pidieron a los encuestados que puntuaran varias sociedades hipotéticas que varían de manera aleatoria en características como el grado de desarrollo económico, la desigualdad de renta, la democracia o el sistema de salud.
Los investigadores han utilizado estas evaluaciones para determinar el valor de la democracia en relación con otras características como la renta individual que tendrían los encuestados en estas sociedades hipotéticas. "El objetivo es calcular el precio de la democracia y otros rasgos económicos y sociales, y lo hacemos planteando la elección de estas características como si se tratara de un mundo real, donde estamos acostumbrados a tener que escoger entre cosas diversas, teniendo en cuenta la relación de coste-beneficio que se pueden producir cuando tenemos que escoger entre bienes diversos", indican los responsables del trabajo.
La sanidad pública, con un valor alto
Finalmente, los resultados han indicado que habría que multiplicar por tres la renta de los ciudadanos para que renunciaran a tener elecciones libres. Esta es una "compensación" mucho mayor, por ejemplo, que la que piden para renunciar a otros bienes colectivos. El único bien con un precio próximo al de la democracia es el de un sistema público de salud: la renta tendría que doblarse para que los franceses renunciaran, por ejemplo. Aunque los investigadores han detectado también una minoría que preferiría no vivir en democracia independientemente del resto de características de la sociedad, en torno a una quinta parte de los encuestados, también constatan una fuerte mayoría social prodemocrática, que necesitaría una compensación monetaria sustancial para renunciar a las elecciones libres.
Democracia "robusta", según los investigadores
De acuerdo con el estudio, estos resultados hacen difícil a los políticos violar normas e instituciones democráticas centrales y al mismo tiempo mantener el apoyo electoral, al menos en democracias de renta media y alta como las analizadas. "La conclusión es que la crisis de la democracia, si tiene que venir, no vendrá de la erosión de prácticas y de instituciones democráticas por cargos electos, sino de minorías contrarias a la democracia con capacidad de coordinarse para imponerse sobre el resto", valoran. En la investigación ha participado Carles Boix, catedrático Robert Garrett de Política y Asuntos Públicos de la Universidad de Princeton y director del Grupo de Recerca Institutions and Political Economy (IPErG) de la Facultad dʼEconomia y Empresa de la UB, y los profesores Alícia Adserà (Universidad de Princeton) y Andreu Arenas (UB e Instituto de Economía de Barcelona). Se ha publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.