El cardenal de Rabat, el español Cristóbal López Romero, está siendo investigado por el Vaticano por presuntos abusos sexuales a varias mujeres adultas y ha optado por apartarse de sus funciones. Así lo ha anunciado el propio cardenal este martes, que ha defendido su inocencia en declaraciones a la agencia Efe. "No he cometido ninguna agresión, ni violencia ni acoso sexual”, ha asegurado.
Cristóbal López Romero, de 74 años, llegó a figurar en la lista de papables en el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco. Según explica él mismo en un comunicado de la archidiócesis de Rabat, se le acusa de “comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas”, hecho que ha llevado al Vaticano a abrir una investigación preliminar. El cardenal asegura que está cooperando con las instancias romanas. “Durante este periodo de investigación, para no entorpecerla, me apartaré, no presidiré ninguna celebración pública ni intervendré en ninguna actividad pastoral", ha explicado el cardenal. Hasta ahora ningún cardenal español había sido investigado por abusos sexuales.
Ninguna denuncia en los juzgados
La Justicia marroquí no ha recibido ninguna denuncia por abuso sexual contra Cristóbal López Romero, según han informado fuentes judiciales. Al menos cinco mujeres habrían sido víctimas del cardenal, según una información de la agencia AFP. “Este acontecimiento nos sacude a todos”, ha afirmado el investigado, que ha instado a los católicos a hablar de ello en las parroquias y a denunciarlo ante el Servicio de Prevención de Abusos de la diócesis de Rabat.
López Romero, nacido en Almería, emigró con su familia a Catalunya, donde ingresó en los salesianos. Estudió Periodismo en Barcelona y estuvo destinado durante más de 18 años, entre 1984 y 2002, en Paraguay. Un año después fue trasladado a Marruecos, donde fue responsable de la comunidad salesiana de Kenitra, cerca de Rabat. Estuvo allí hasta 2011, cuando fue enviado a Bolivia, para regresar a España en 2014, hasta que fue nombrado arzobispo de Rabat. Considerado próximo a Francisco, en 2017 lo nombró arzobispo de Rabat y dos años después cardenal. Fue uno de los 133 cardenales que participó en el cónclave para elegir al sucesor del prelado argentino y entró en las quinielas para ocupar su lugar.