La primera jornada castellera en el Castell de Burriac ya forma parte de la historia. Con los Capgrossos de Mataró como protagonistas y de la mano del Ajuntament de Cabrera de Mar, el municipio ha convertido su cima más emblemática en un altavoz para reivindicarse como capital de la cultura popular catalana y del catalanismo.

El alcalde, Óscar Fernández (Junts), ha sido explícito. La cita era festiva, pero también una declaración de intenciones. Desde Burriac, ha defendido que esta primera jornada es una manera de comprometerse “con el país, la lengua y la cultura”, y también de poner en valor un patrimonio que les pertenece.

El castillo, emblema del Maresme y en manos del municipio desde hace 80 años, se ha convertido en mucho más que un escenario. Según el propio alcalde, es “un baluarte de catalanidad, de país y donde hoy se erige el primer pilar para hacer toda una declaración de intenciones”.

Con más de 150 personas al pie del castillo, el tono ha ido más allá de la cultura. Fernández ha cargado de contenido político la jornada, advirtiendo que el mensaje lanzado desde el punto más alto del Maresme también quiere ser una defensa ante “algunos que pretenden desnacionalizar el país y diluirnos como nación”.

En este contexto, los Capgrossos han asumido el papel de embajadores. La colla de Mataró, que celebra su 30º aniversario, ha protagonizado una actuación inédita en Burriac con un 4d7, un 3d7, un 5d6 y cuatro pilares, convirtiendo la jornada en un hito tanto simbólico como casteller.

Su presidente, Sergi Montero, ha reforzado el mensaje recordando que los castells “son una muestra importante de la cultura catalana y popular”, en sintonía con la voluntad reivindicativa de Cabrera. La relación tendrá continuidad el próximo 18 de julio, cuando la colla actuará en una jornada también inédita en la plaza del pueblo.

El alcalde de Mataró, invitado a la cita

A la cita no ha faltado el alcalde de Mataró, David Bote, que ha subido parte del castillo a pie con su hija y ha aprovechado para poner en valor el papel de Burriac para toda la comarca. En su discurso, ha reivindicado también el papel cohesionador del mundo casteller, destacándolo como un “símbolo de hermanamiento que va más allá de donde nacen; hay mucha gente de la comarca que viene a hacer piña en Mataró y, por lo tanto, el patrimonio, la cultura y los castells nos unen a todos”.

Y de paso, también ha animado a todo el mundo a subir la cumbre y visitar el castillo como una oportunidad para hacer actividad física y disfrutar de sus espectaculares vistas, desde donde se puede contemplar todo el Maresme.