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Con el incendio iniciado el viernes en la Bisbal d'Empordà y estabilizado desde este sábado por la noche, los Bombers de la Generalitat han hecho un balance provisional de las afectaciones de un fuego que ha quemado más de 2.300 hectáreas. Según ha explicado Joan Rovira, jefe de intervención de los Bombers en la primera actualización de este domingo, 5 de julio, ha habido ocho casas que han sido afectadas al 100% y otras ocho con daños parciales, además de industrias con afectaciones exteriores y también vehículos. Según ha informado, la unidad de colapsos estructurales valorará el estado de los edificios en las próximas horas de estas casas que se encuentran en las urbanizaciones de Calonge (como Vall Repòs o Cabanyes) donde el fuego impactó de lleno la noche del viernes al sábado. Es el caso del hogar de Jordi Roig: su casa quedó devorada por las llamas en lo que ha descrito como una "noche terrorífica".

A pesar de esta estabilización, Rovira ha insistido en que los Bomberos todavía tienen mucho trabajo en el que ha sido el primer gran incendio de este verano y que ha afectado de lleno el macizo de Les Gavarres, entre fuertes críticas de la población de la zona por "abandono" del territorio. "Hay preocupación porque tenemos un perímetro muy irregular, con fuegos secundarios que nos dificultan fijar el perímetro entre lo que ha quemado y lo que no, con focos secundarios. Tenemos un día complicado por delante", ha advertido el jefe de intervención del servicio.

El incendio está estabilizado pero continúa la preocupación por el flanco derecho

Los Bomberos han trabajado sin descanso durante toda la noche hasta que han podido estabilizar el incendio, consolidando su perímetro. Aun así, mantienen la preocupación por el flanco derecho, donde todavía hay algunas fumarolas a causa de la discontinuidad del terreno afectado, con zonas diseminadas de vegetación que no han quemado. Rovira ha asegurado que están "volcando todos los esfuerzos en evitar saltos" y que el flanco izquierdo se ha podido dar por estabilizado "de manera consolidada". "Tendremos un día complicado, con temperaturas elevadas y mucha atención a cómo se comportará el incendio con las fumarolas que nos marcan la presencia de determinados puntos del perímetro", ha aseverado. En este sentido, la marinada que se prevé que sople a partir del mediodía también les hace sufrir por si el viento vuelve a abrir el flanco derecho del incendio.

El flanco derecho del incendio presenta un perímetro muy irregular / Bombers de la Generalitat

El jefe de Intervención de los Bombers también ha expresado la voluntad de normalizar la situación a lo largo de este domingo, que todos los evacuados puedan volver a sus casas y levantar los cortes en las carreteras, manteniendo únicamente las restricciones imprescindibles en la GIV-6612 —entre Llagostera y Calonge— y GI-660 —entre la Bisbal y Calonge—, que se encuentran dentro del perímetro del incendio. Ha pedido, sin embargo, "sentido común" y evitar el "turismo de incendio": "Hoy todavía no es el día de querer visitar zonas afectadas por el fuego". Efectivos de los Bombers han sobrevolado en helicóptero el perímetro del incendio de les Gavarres para valorar el final del confinamiento en los ocho municipios afectados, que finalmente se ha decidido que se hará efectivo hacia el mediodía.

Incendio forestal en la Catalunya Nord

Paralelamente al incendio que está devastando el macizo de Les Gavarres, este sábado por la tarde se ha declarado otro en la Catalunya Nord, entre Trevillac y Montalbà del Castell. El fuego se originó sobre las siete y media y ya ha quemado cerca de 1.000 hectáreas. Más de 580 bomberos trabajan para extinguir las llamas que avanzan hacia el sur; la cabeza del incendio ha llegado junto a la población de Casesnoves, en el término municipal de Illa, mientras que el flanco izquierdo se ha podido contener a lo largo de la carretera RD2 y el flanco derecho se ha podido desacelerar.

Las condiciones meteorológicas, como en el caso del incendio de Les Gavarres, no son muy buenas: durante este domingo se esperan rachas de viento de hasta 50 km/h que, sumados a la poca humedad y a las altas temperaturas —hasta 38 ºC— pueden complicar bastante el trabajo de los bomberos.