Este curso 2024-2025, solo la mitad de los adolescentes de entre 16 y 18 años en situación de pobreza en Catalunya han recibido una beca para cursar estudios de bachillerato o formación profesional de grado medio. Así se desprende de un informe elaborado por la fundación educativa Bofill, que señala que un total de 41.507 jóvenes en situación de pobreza han recibido una beca, lo cual supone un 50,2% del total de 82.688 jóvenes de entre 16 y 18 años en situación de pobreza que hay en el país. La entidad denuncia que la política de becas para estos estudios postobligatorios supone un "residual" 1% del presupuesto del Departament d'Educació, por debajo de la media estatal (1,7%) y de comunidades como Andalucía (2,9%), Madrid (2,5%) o Extremadura (2,3%).
La Bofill señala que el modelo de becas para bachillerato y FP se basa en criterios e impuestos estatales y critica que esto no se ajusta al coste de la vida ni a la situación social de Catalunya, "lo que hace que muchos jóvenes vulnerables queden fuera". Y es que la fundación afirma que se debe tener en cuenta que 16.200 jóvenes que son pobres en Catalunya caen fuera de la categoría de riesgo de pobreza y de las ayudas que puede conllevar. Por ello, reclaman una política de becas propia y definida y piden al Departament d'Educació que añada 134 millones a los 77 que recibe del Ministerio para garantizar una beca básica a los jóvenes en situación de pobreza.
Desde este enero, la Generalitat tiene traspasada la gestión de las becas, por lo cual ahora tiene la capacidad de establecer los importes de la beca y los criterios para acceder a ella, además de poder complementarlas y conectarlas con otras políticas de continuidad formativa, comunitarias o de orientación. Es por este motivo que desde la Bofill piden que se modifique el baremo estatal y se amplíen los importes y la cobertura para dar respuesta a las necesidades de Catalunya.
La propuesta de la Bofill contempla una serie de medidas para mejorar progresivamente la cobertura, el importe y la accesibilidad de las ayudas para estudiar bachillerato, ciclos formativos y Programas de Formación Inicial (PFI) para que antes de la actual legislatura, en 2028, se garantice la cobertura también de los 58.475 alumnos en situación de pobreza que están estudiando ESO y PFI. Según los datos que aporta la fundación, las becas para estos estudios cubren actualmente el 19,9% de los jóvenes en situación de pobreza, mientras que representan el 30% del total.
Por otro lado, el informe plantea unos umbrales de renta para acceder a las ayudas adaptados a la realidad socioeconómica catalana. En concreto, establece un primer umbral de 4.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza de familias con rentas por debajo de los 12.846 a los 26.210, según los miembros del hogar. Esto representa mil euros más de lo que ingresan actualmente con la beca del Ministerio. En el segundo umbral, se recibirían 3.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza de familias con rentas que están por encima del umbral 1 y por debajo de los 18.186 a los 37.249 euros, en función de los miembros del hogar. Representaría más de 2.000 euros más de lo que ingresan actualmente con la beca estatal.
Hace falta un gasto millonario extra
La Bofill, sin embargo, plantea una serie de actuaciones para la próxima legislatura, a partir de 2028, para garantizar que todos los jóvenes en situación de pobreza reciban una beca, estén o no estudiando. Para conseguir esta cobertura total, la fundación calcula que harían falta 97 millones de euros más de los que se invierten. Además, propone que las becas se perciban desde 4º de ESO, ya que el final de esta etapa es el momento en que se concreta el abandono escolar. Disponer de estas ayudas desde 4º de ESO implicaría 81,5 millones de euros más.
En el caso de los alumnos en situación de pobreza severa, la propuesta es acercar la cuantía al Indicador de Renda de Suficiència de Catalunya, fijado en 800 euros mensuales en 2026. En el caso de la postobligatoria esto implicaría una beca de unos 8.000 euros por curso, y debería aproximarse a los 3.000 en la ESO. Hacer esto efectivo requeriría 49 millones de euros adicionales de inversión. Por otro lado, plantea vincular la ayuda a un programa de orientación, como el que contempla el Pla d'Acció contra l'Abandonament escolar.
El jefe de proyectos de la Fundación Bofill, Miquel Àngel Alegre, ha reivindicado que las becas "son un instrumento de política educativa para alargar las trayectorias educativas". "En un contexto como el catalán están llamadas a serlo aún más", ha manifestado. Por ello, ha reclamado poner las políticas de becas "en el top tres" de las políticas para reducir el abandono escolar.
