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Los últimos días en el País Vasco han estado marcados por la polémica avalancha de ceros en la prueba de euskera en la selectividad, la gran mayoría de alumnos del llamado modelo A, con la mayoría de las asignaturas en castellano. Decenas de familias están preocupadas por el futuro académico de sus hijos, que se podría ver comprometido por unas calificaciones que consideran desproporcionadas e incomprensibles. Sin embargo, el gobierno vasco ha cerrado filas con la Universidad del País Vasco (EHU) y ha defendido que la competencia de la corrección corresponde a la institución universitaria. ¿Qué ha pasado? A estas alturas, no queda claro si se trata de un error o si el problema es el bajo nivel de los alumnos castellanohablantes.

Fue el pasado 10 de junio, hace una semana, cuando la EHU anunció que el 95,26% de los 13.620 estudiantes que habían hecho las PAU habían aprobado, un porcentaje que bajaba hasta el 93,79% en el caso de Bizkaia. Poco después, se supo que algunos tribunales de la provincia habían puntuado con notas muy bajas las pruebas de Lengua Vasca y Literatura, y la EHU dijo al principio que se trataba de un error informático en la inclusión de las calificaciones de ocho alumnos que constaban como no presentados. Pero no, la cifra de suspensos afectó a decenas de estudiantes de una decena de centros educativos de Bizkaia, la gran mayoría concertados del mencionado modelo A. Aún más, los ceros se han concentrado en las aulas donde se examinaban los alumnos con apellidos que empiezan a partir de la letra "I".

Victimización españolista

La indignación ha escalado hasta el punto de que este lunes hubo una concentración de estudiantes, familias y centros delante de la Escuela de Ingeniería de Bilbao para exigir explicaciones, así como "credibilidad", "rigor" e "imparcialidad". "Es un hecho insólito, nunca se había visto un número tan grande de ceros", han lamentado docentes de centros como Ayalde, Munabe, el Colegio Vizcaya Vizcaya, El Carmen de Indautxu, María Inmaculada y La Merced, a pesar de reconocer que el euskera no es su punto fuerte. Entidades y medios españolistas han usado las protestas para victimizar a la gente castellanohablante del País Vasco, asegurando que hay un movimiento para expulsarlos, sin esperar a la resolución final. Atención al titular de este jueves de El Mundo, por ejemplo: "Las últimas víctimas de la imposición lingüística en Euskadi: 'Nos quieren echar a los que somos de Bilbao y no dominamos el euskera'".

Desde el Gobierno Vasco ya han salido a decir que es "importante" que la situación no se utilice para "cuestionar el euskera ni su papel en el sistema educativo", pero el apunte con más sensatez lo ha puesto sorprendentemente el exjugador del Barça Iñigo Martínez. "Los ceros aparecen en los exámenes. Los vacíos, sin embargo, cuando no se usa la lengua. El euskera no se mide en un papel. El euskera se mide en la boca, en la calle y en el corazón", ha dicho, en un tuit en lengua vasca.

La EHU hará público el lunes el resultado de las correcciones y la resolución definitiva de todas las solicitudes de comprobación recibidas, el día que conoceremos mejor cuánta gente se ha visto afectada por la polémica. Ante los ataques recibidos, la universidad emitió un comunicado para recordar que la corrección de las pruebas se hace "bajo estrictos criterios de objetividad, anonimato y confidencialidad", así como subrayar que las personas de los tribunales no conocen en ningún momento la identidad del alumnado examinado ni su centro educativo de procedencia para garantizar la igualdad y la imparcialidad en las evaluaciones.

El Gobierno Vasco concertó una reunión "urgente" con la universidad para conocer de primera mano la información disponible sobre la situación, y cerró filas con la institución: "Euskadi cuenta con un sistema educativo y universitario sólido. Confiamos en las garantías que incorpora el propio sistema. Los primeros procedimientos de revisión forman parte de estas garantías y están precisamente para analizar situaciones como esta cuando surgen dudas legítimas entre el alumnado y las familias, aclararlas y, en su caso, adoptar las medidas que resulten necesarias". Ahora bien, el encuentro no ha calmado los ánimos y la mesa de las familias de la red educativa concertada ha insistido en la necesidad de la EHU de eliminar "cualquier sospecha de arbitrariedad".