La problemática entre los adolescentes, las redes sociales y la salud mental es de sobra conocida y las diferentes administraciones públicas han querido dar pasos para erradicarla, aunque estos avanzan muy lentamente. Ahora, un estudio de Unicef España, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Ingeniería en Informática y la Entidad Pública Empresarial pone datos concretos a esta compleja situación entre los jóvenes del conjunto del Estado, pero también de Catalunya, con una evidente hiperconectividad. Según las cifras que se desprenden del estudio “Infancia, adolescencia y bienestar digital, una aproximación desde la salud, la convivencia y la responsabilidad social” un 93,2 % de los adolescentes catalanes, es decir, la inmensísima mayoría, usa al menos una red social y el 79%, tres o más. Han participado en la encuesta casi 11.500 adolescentes catalanes.
Además, una cantidad importante de los adolescentes catalanes tienen los perfiles en estas redes sociales públicos o abiertos, el 35,5 %. Esto implica que cualquier persona con un usuario en la misma plataforma puede ver el contenido que comparte. Por otro lado, un 53,8 % tiene más de un perfil en la misma red social. Ante estas cifras, Unicef habla de una generación “hiperconectada” y que, a pesar de ser más consciente de los peligros de internet que sus predecesoras, continúa enfrentándose a desafíos emocionales y de convivencia “graves”.
Un uso problemático más alto entre las chicas
En este sentido, el informe habla de un uso problemático de las redes sociales, que en el caso de los adolescentes catalanes es 6,7%, una cifra que crece entre los estudiantes de bachillerato (16-18 años) hasta el 8,5%. Además, las chicas son mucho más vulnerables en esta etapa educativa que los chicos. “Los datos revelan de manera inequívoca que quienes sufren este tipo de problemas tienden a presentar una peor salud mental”, han expresado los autores del estudio, que piden una implicación de los diferentes actores para solucionar una problemática que, de lo contrario, continuará creciendo. En este sentido, un 11% de los adolescentes catalanes aseguran haber sufrido presión para enviar fotografías de carácter sexual o erótico y un 6,5% de los menores de 16 años afirma haber recibido propuestas sexuales por parte de adultos. El gobierno de Pedro Sánchez planteó restringir el acceso a las redes de los menores de esta edad, pero esta cuestión se ha trasladado a un segundo plano.
Una introducción muy temprana en la pornografía
Además de las redes sociales, el estudio también analiza el consumo de pornografía entre estas edades y, el hecho más preocupante en este sentido es que el primer acceso a este contenido se hace en edades muy tempranas: 11,67 años de media. Entre los alumnos de ESO, un 7,8% hace un consumo problemático. Si un 21,8% de las chicas consumen pornografía, la cifra se duplica en el caso de los chicos (48,5%). A medida que aumenta la edad, también lo hace el consumo, que llega a su valor máximo entre los estudiantes de FP: un 64,6%. Además, es significativamente más alto entre los alumnos catalanes (35%) que entre los españoles (29,6%).
En los últimos años, se ha hablado mucho de los efectos de la pornografía sobre las relaciones sexuales entre adolescentes, la violencia de género y el machismo en esta edad. En este sentido, el 63,6% considera que el consumo de pornografía contribuye a generar una imagen “falsa o distorsionada” de lo que es realmente el sexo; el 57,7% cree que incita a presionar a otras personas para hacer unas prácticas sexuales determinadas y el 44,8%, que incita a usar la violencia en las relaciones sexuales.
