Los efectos del cambio climático tienen un impacto directo en la salud, por ejemplo, el año 2022 murieron por culpa de las altas temperaturas 70.000 personas en toda Europa. Según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), muestra como el uso del aire acondicionado ha reducido en un tercio la mortalidad por altas temperaturas a España. Por otra parte, el uso de la calefacción reduce a la mitad las muertes por frío extremo.

España ha experimentado un aumento de las temperaturas en las últimas décadas, con un incremento anual de 0,36 grados por década, y la tendencia al calentamiento todavía es más pronunciada en verano, con 0,4 grados por década, ha informado en un comunicado el centro impulsado por la Fundación La Caixa. El estudio, publicado por Environment International, señala que este aumento de la temperatura "sorprendentemente" ha coincidido con una reducción progresiva de la mortalidad asociada al calor y la mortalidad relacionada con el frío también ha disminuido.

Los investigadores encontraron que el aumento de la prevalencia del aire acondicionado en España se asocia a una reducción de la mortalidad por calor, mientras que el aumento de la prevalencia de la calefacción se asocia a una disminución de la mortalidad por el frío. El futuro se presenta cada vez más caliente conforme las políticas para paliar el calentamiento fracasan y los datos del estudio ante la previsión de la mortalidad por calor cogen especial relevancia. Concretamente, el aire acondicionado redujo en un 28,6% las muertes por calor y en un 31,5% las muertes por calor extremo entre finales de la década de los 80 y principios de la década del 2010.

2023, el año más caluroso nunca registrado

Todas las sospechas se confirman. Después de encadenar récords de calor uno tras otro, previsiblemente, se ha confirmado el inevitable: 2023 ya es el año más cálido mesurado a la Tierra desde 1850. La agencia meteorológica de la ONU ha publicado un informe provisional sobre el estado del clima que reitera todos los indicios negativos que se han advertido a lo largo de un año "con fenómenos extremos que han dejado un rastro de devastación y desesperación".

Hasta octubre, la temperatura media de la Tierra se situaba 1,4 grados por encima del periodo preindustrial (1850-1900), ya cerca de los 1,5 grados que se establecieron como límite al Acuerdo de París. Estos 1,4 grados están muy por encima de los excesos de temperatura registrados en los dos años más calurosos hasta ahora, 2016 (cuando se pasó de 1,29 grados) y 2020 (1,27 grados). No solo se ha batido el récord de año más caluroso nunca registrado, también se han desmenuzado otros récords de muchos negativos. Por ejemplo, en el informe provisional presentado por la ONU, los indicios apuntan que en el 2023 también superará los récords históricos de concentración de gases de efecto invernadero mesurados el 2022, que ya era un 150% superior a la era preindustrial en el caso del dióxido de carbono (CO₂).