Aviso de la Organización Mundial de la Salud: "Todos queremos que eso acabe. Todos queremos continuar con nuestra vida. Pero la cruda realidad es que ni siquiera estamos cerca del final". El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, va más allá y asegura que la pandemia del coronavirus, de hecho, se está acelerando.

Estas declaraciones llegan coincidiendo con los seis meses desde que este organismo recibió los primeros informes de un brote de neumonía por una causa desconocida en China. Con estos seis meses, lejos de acabar con el virus, el mundo ya ha alcanzado 10 millones de contagios y 500.000 muertos.

Lo peor todavía tiene que llegar

Lejos de dar un mensaje alarmista, la OMS se basa en los datos actuales para lanzar una advertencia contundente. El presidente Tedros lo argumenta: "Hace seis meses nadie habría podido imaginar que nuestro mundo y nuestras vidas cambiarían tanto con este nuevo virus. La mayoría de la gente todavía es susceptible de contagiarse. El virus tiene mucho espacio todavía por donde moverse y todos estamos juntos en esta misión y necesitamos más paciencia, humildad y generosidad en los próximos meses. Ya hemos perdido mucho, pero no podemos perder la esperanza". Y concluye: "Este es un momento para renovar nuestro compromiso de dar poder a las comunidades, suprimir la transmisión, salvar vidas, acelerar la investigación y el liderazgo político y moral".

Cómo afrontarlo

La gestión política y económica de una emergencia sanitaria ha comportado un cambio de paradigma social. La OMS lamenta los "signos de estigma, desinformación y politización" de la pandemia y por eso recuerdan que es importante consultar las fuentes oficiales, como el espacio web que ha habilitado esta organización para consultar qué ha pasado y el estado actual de todos los países. Junto con las principales potencias mundiales y organismos como la Comisión Europea, se trabaja para asegurar que la vacuna, una vez esté disponible, pueda ser accesible para todo el mundo. Para satisfacer las necesidades, se calcula que se destinarán más de 31.000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de esta vacuna, las entregas y los diagnósticos hasta finales del 2021.

El objetivo final es salvar vidas. En paralelo a las vacunas, también está la importancia de asegurar que todos los críticos puedan disponer de oxígeno y dexametasona. Cada semana se incrementa en un millón de personas afectadas y eso hace que se tenga que prever hasta 620.000 metros cúbicos de oxígeno diarios, unos 88.000 cilindros grandes. La mejor recomendación es prestar atención a los grupos de alto riesgo y la OMS cita de ejemplo Japón: "Tiene una de las poblaciones más numerosas de gente mayor pero su mortalidad es baja. La razón es que los mismos países, con sus políticas, pueden salvar vidas".

Por otra parte, el papel de la investigación no se detiene. Esta vez se ha convocado otra reunión para evaluar los avances y las prioridades de investigación para "la próxima etapa de la pandemia", que ya la dan por hecha. En una carta enviada a los medios de comunicación, el presidente de la OMS cierra el escrito con un mensaje de esperanza: "Necesitamos humildad y generosidad durante los próximos meses. Hemos perdido mucho pero no podemos perder la esperanza".

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