Durante la crisis del coronavirus las urgencias han bajado. También las pediátricas. “Hemos tenido que adaptar nuestros espacios para poder dar respuesta al aumento de actividad en la urgencia de adultos, garantizando que las visitas de los pacientes pediátricos se pudieran realizar en un entorno seguro. Nosotros pudimos adaptar dependencias de consulta externa de traumatología, que se ofrecieron a colaborar para permitir ese entorno seguro y alejado del foco Covid”, explica la doctora Mati Viñas, jefa de pediatría hospitalaria y urgencias pediátricas del Hospital Universitari Dexeus. En ese sentido subraya que “muchos padres optaron por no acudir a urgencias en situaciones en las que, habitualmente, suelen consultar”. Como consecuencia han detectado algunos cuadros graves un poco más tarde de lo habitual porque los padres esperaron más en consultar.

“Nuestro servicio de pediatría se ha visto reducido a la atención ineludible de las visitas de control de desarrollo y vacunas en los dos primeros años de vida y a atender las urgencias, siempre creando un circuito limpio con un profesional que atendía a niños sin patología”, detalla la jefa de pediatría del Hospital El Pilar de Barcelona, Marta Quixano.

En ese sentido la doctora Viñas remarca que si los padres tienen alguna duda de que su hijo pueda necesitar una valoración pediátrica deben acudir al centro hospitalario. “Ahora las urgencias son lugares seguros y hemos intentado que siempre lo hayan sido. Hay que ser conscientes que no todo lo que queremos que se valore rápido es realmente urgente, y para eso es importante contar con nuestra pediatra de cabecera”.

Durante la pandemia del coronavirus han disminuido las patologías de la infancia propias del contagio de guarderías y colegios porque los niños estaban aislados y se han atendido traumatismos, patologías cutáneas o patologías alérgicas respiratorias, comenta Quixano. “En el caso de consultas que debían ser presenciales, se han organizado las visitas de manera que las citas estuvieran lo suficientemente separadas en el tiempo como para que los niños y sus familiares no tuvieran que esperar a ser atendidos en las salas de espera y se han preparado espacios diferenciados a los bebés que debían realizar las visitas de control de salud infantil”.

Así, como Viñas, la doctora del Hospital El Pilar también destaca que algunas patologías o enfermedades se han dejado de diagnosticar. “En algunos casos de patología quirúrgica como apendicitis, algunos traumatismos, sí que hemos visto que se ha tardado más horas de los habitual en diagnosticar porque los padres no se atrevían a traer al niño al hospital. Pero en general, todo lo que ha sido enfermedad aguda, gracias a la visita telefónica se ha podido diagnosticar y tratar en un tiempo adecuado. Por eso ha sido tan importante la atención telefónica para tranquilizar a los padres y hacerles saber que el Hospital El Pilar ha cumplido desde el principio con los circuitos adecuados para evitar la transmisión del virus”

Cuando acudir al pediatra, con o sin pandemia

“Probablemente solemos sobreutilizar la urgencia. Por norma general deberíamos consultar con nuestro pediatra aquellas situaciones en las que, a pesar de que nuestro hijo tenga síntomas de enfermedad, se mantiene activo, en buen estado de alerta y con buen aspecto físico”, detalla Viñas.

De esta manera, recalca que hay que consultar “en urgencias en los casos en que haya fiebre con rigidez nucal o de muchos días de evolución o con mala coloración de la piel, cefalea intensa, petequias (manchas rojas que no desaparecen al presionar con el dedo), fiebre en menores de 3 meses, alteraciones del nivel de conciencia o alteración intensa del comportamiento, dificultad respiratoria, signos de deshidratación, vómitos persistentes, dolor de barriga muy intenso, síntomas de alergia con inflamación de la boca, los ojos o dificultad para respirar, sangrados persistentes, mareos o pérdida de fuerza persistentes, heridas o traumatismos con deformidades o sangrantes e intoxicaciones”.