Poco a poco, los científicos están logrando avanzar en el estudio del microbioma humano y los resultados pueden ser de gran ayuda para lograr tratamientos para diversas enfermedades. En la Universidad de Calgary se han descubierto por primera vez factores específicos en el funcionamiento  del microbioma que en el futuro pueden ayudar a mejorar el tratamiento de los pacientes que se enfrentan a diferentes enfermedades gastrointestinales; padecimientos que merman la calidad de vida como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad inflamatoria del intestino o el estreñimiento, por poner unos ejemplos.

Los investigadores han hallado respuestas al funcionamiento del sistema nervioso entérico, una parte del sistema nervioso que se encuentra en el tejido que reviste el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon. Regula funciones vitales del sistema digestivo, como entre ellos, la absorción y digestión de nutrientes y regular el hambre y la saciedad. Alberga más de cien millones de neuronas y se comunica con el sistema nervioso central a través de los sistemas simpático y parasimpático. Además, influye también en el estado de ánimo, porque interviene en la producción de hormonas como la dopamina.

“Hemos descubierto factores microbianos que ayudan a regular la función y la integridad estructural del sistema nervioso entérico”, asegura el Dr. Keith Sharkey, uno de los autores principales del estudio. “Las enfermedades gastrointestinales con cambios manifestados en el control neural entérico son todas difíciles de tratar. Nuestros descubrimientos pueden ofrecer nuevos enfoques de tratamiento”, subraya.

Mal del estómago

Los expertos examinaron los efectos del agotamiento y la restauración del microbioma en animales utilizando provocando cambios estructurales y funcionales en el intestino. Y hallaron un descubrimiento importante: si bien el agotamiento del microbioma debido a diversas patologías o malos hábitos de vida provocó la pérdida de neuronas, la recuperación natural del microbioma restauró la función intestinal y promovió el crecimiento de nuevas neuronas. Es decir, que el buen funcionamiento del microbioma se puede restaurar, porque el sistema nervioso intestinal tiene capacidad para repararse si sufre algún daño. Los resultados se han publicado en la revista científica Microbiome.

Ahora, los siguientes pasos incluyen la exploración de otros factores microbianos potenciales y su papel en el control neuronal del intestino. Según reconocen los expertos, cada vez una mayor conciencia en la comunidad científica acerca del microbioma intestinal juega un papel vital en la salud y en la enfermedad. “A medida que aumenta nuestra comprensión sobre el papel que juega el microbioma en la salud intestinal, creo que, en última instancia, tendremos nuevas formas de diagnosticar y tratar las enfermedades, especialmente las gastrointestinales, a nivel individual y personalizado”, asevera el doctor Sharkey.