Entre los cambios en asistencia médica que han llegado de la mano de la pandemia, además de las videoconsultas, se encuentra la hospitalización a domicilio, que ha crecido exponencialmente en los hospitales públicos. Pese a que el modelo llevaba ya varios años con un lento avance, esta metodología ha jugado un papel clave para atender en su domicilio a pacientes con y sin Covid-19, contribuyendo con ello a descongestionar los hospitales.

Actualmente, también está siendo importante la actividad de la hospitalización a domicilio en atención Post-Covid y en rehabilitación de pacientes que han pasado el SARS-COV-2. Sobre esta cuestión se debatirá en la mesa “Aprendizaje en tiempos de pandemia o cómo la hospitalización a domicilio ha alcanzado la mayoría de edad”, que tendrá lugar en el 42º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), moderado por el Dr. Víctor González Ramallo, médico internista Jefe de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

La mayor carga asistencial de trabajo de estas unidades es la derivada de la atención a patologías infecciosas que requieren ingreso hospitalario (las más frecuentes serían las respiratorias, del tracto urinario y de piel y partes blandas), así como la atención a pacientes pluripatológicos o crónicos descompensados con enfermedades como la insuficiencia cardíaca o la EPOC, además de infecciones postquirúrgicas y osteoarticulares o del pie diabético. Además, se resta atención paliativa en aquellas unidades que tienen también asignada esta función por algunas comunidades autónomas.

La Covid-19 nos ha hecho darnos cuenta de que el hospital no siempre es el mejor lugar terapéutico para atender a los pacientes y que tiene sus riesgos”, resume el Dr. González Ramallo, quien añade que especialmente en los pacientes frágiles, pluripatológicos o de edad avanzada, una hospitalización convencional puede acarrear riesgos como “deterioro funcional, infecciones nosocomiales (adquiridas en el propio hospital), síndrome confusional o depresión”.

Entre los beneficios de este modelo se encuentran: el control a largo plazo, la mayor coordinación desde casa con los servicios y recursos hospitalarios, la mejor atención a personas con discapacidad o movilidad reducida y la ausencia de infecciones nosocomiales, frente a otros modelos como el Hospital de Día (cuya actividad disminuyó en la pandemia, al ser recursos que generalmente están dentro del propio hospital).

Los pacientes cada vez son más complejos y la hospitalización a domicilio es un modelo con un campo claro de acción en cronicidad y pluripatología compatible con la telemonitorización para dar respuesta, desde el domicilio y con la adecuada supervisión de los profesionales sanitarios, a estos pacientes, con seguridad, eficacia y seguimiento para dar una rápida respuesta a cualquier posible eventualidad. Además, es un modelo asistencial que fomenta la humanización, puesto que permite al paciente afrontar la enfermedad rodeado de las personas cercanas.