A los científicos les preocupa que las medidas para combatir el coronavirus hayan debilitado el sistema inmunitario de los niños pequeños que no han podido desarrollar resistencia en los virus comunes, dejándolos más vulnerables cuando finalmente se acaba el uso de las mascarillas y la distancia social.

El contacto con patógenos virales pasa con bastante frecuencia, y aunque no siempre conduce a la enfermedad, la exposición ayuda a fortalecer el sistema inmunitario contra la amenaza en caso de que se vuelvan a encontrar con los mismos virus.

Restricciones prolongadas, mascarillas y distancia social

Durante los últimos catorce meses, más o menos, las restricciones prolongadas para mezclarse entre los mismos niños, viajar, el uso de mascarillas y distanciamiento social, no sólo han reducido el riesgo de contraer el coronavirus, sino también otros virus como la gripe. Unos datos que fueron casi inexistentes durante el invierno pasado, según datos de vigilancia del Reino Unido que ha recopilado el Royal College y que recoge el The Guardian.

Ahora bien, los virólogos están preocupados por el virus sincitial respiratorio (VSR), un virus que puede causar infecciones pulmonares graves que requieren hospitalización y a veces incluso la muerte, en niños menores de un año, y por la cual no hay vacunas aprobadas.

"La gripe me preocupa, pero hay una vacuna y los más vulnerables seguirán teniendo acceso a las vacunas", ha dicho la doctora Catherine Moore, científica clínica consultora de Salud Pública de Galas. En este sentido, remarcaba en el diario británico que el VSR no tiene vacuna. "Mientras que el coronavirus ha comportado un gran problema a las UCI para los adultos, podemos ver problemas en la inversa en ingresos y hospitalizaciones pediátricas".

Antes y después del coronavirus

Antes del coronavirus, con la mayoría de niños se habían tropezado con virus estacionales durante sus primeros 18 meses. Pero la afluencia mayor en las salas de los hospitales pediátricos cada invierno son bebés menores de un año que se han infectado por primera vez con el VSR, porque sus pulmones no están bien desarrollados y sus cuerpos luchan por combatir la infección, según detallaba Moore.

De esta manera, a los científicos les preocupa que si la vida empieza a devolver a la normalidad de antes de la Covid, los virus respiratorios que normalmente ya circulan durante el invierno, volverán al lado del coronavirus.

Antes de la pandemia, los datos decían que unos 30.000 bebés y niños menores de cinco años ingresaban en el hospital cada año en el Reino Unido por el VSR. "Nos estamos preparando para un impacto significativo a pediatría", detalla a la doctora.

 

 

Imagen principal: dos niñas sentadas en una hamaca / Unsplash

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