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La imagen de un robot asistiendo a una intervención quirúrgica parecía, hasta hace pocos años, patrimonio exclusivo de la ciencia ficción. Hoy, sin embargo, forma parte del día a día de muchos hospitales y se ha convertido en una herramienta que contribuye a mejorar la precisión de las intervenciones y la recuperación de los pacientes. España, que este año conmemora dos décadas de implantación de la cirugía robótica, se ha consolidado como uno de los países europeos líderes en esta disciplina.

La evolución ha sido constante. Los primeros sistemas Da Vinci llegaron como una tecnología reservada a casos muy concretos, pero su desarrollo ha hecho que hoy sean considerados un estándar de excelencia en numerosas especialidades. Actualmente, el país dispone de más de 170 equipos instalados, después de un crecimiento superior al 12 % durante el 2025.

Una evolución de la cirugía mínimamente invasiva

Contrariamente a lo que a menudo se piensa, la cirugía robótica no sustituye al cirujano, sino que amplía sus capacidades. Se trata de una evolución natural de la laparoscopia, basada en intervenciones a través de pequeñas incisiones que reducen la agresividad quirúrgica respecto de la cirugía abierta tradicional.

La asistencia robótica permite superar algunas limitaciones de los instrumentos convencionales gracias a una mayor estabilidad de la cámara, una movilidad mucho más precisa y la posibilidad de reproducir —e incluso ampliar— los movimientos de la mano humana, eliminando al mismo tiempo cualquier temblor involuntario.

El Da Vinci 5 incorpora el sentido del tacto

En este contexto, la irrupción del sistema Da Vinci 5 representa un nuevo paso adelante. Los primeros equipos ya están operativos en varios hospitales de Quirónsalud en Madrid e introducen mejoras tanto en la calidad de la visión como en la capacidad de maniobra de los profesionales.

Una de las novedades más destacadas es la incorporación del sistema de “Force Feedback”, que permite al cirujano percibir la resistencia de los tejidos mientras opera desde la consola. Esta retroalimentación táctil añade una capa extra de control especialmente útil en procedimientos complejos, como los relacionados con patologías oncológicas o tejidos inflamados y fibrosados.

Esta precisión también amplía las opciones terapéuticas para pacientes de edad avanzada o con enfermedades asociadas, que hasta ahora podían presentar un riesgo demasiado elevado para someterse a una cirugía convencional.

Urología y cirugía digestiva, entre las más beneficiadas

 

Los avances de la nueva plataforma tienen una aplicación especialmente relevante en especialidades como la urología. La cirugía de tumores de próstata, por ejemplo, se beneficia de una disección mucho más precisa que facilita la preservación de nervios y estructuras anatómicas esenciales, reduciendo así las posibles secuelas postoperatorias.

También la cirugía digestiva aprovecha las capacidades del robot para trabajar con más comodidad en zonas anatómicas profundas y de difícil acceso, como la pelvis, mientras que la visión tridimensional de alta definición contribuye a incrementar la seguridad de los procedimientos.

En ginecología, esta calidad de imagen permite identificar con más facilidad órganos y estructuras delicadas, favoreciendo su preservación y reduciendo el riesgo de complicaciones sobre tejidos vecinos como la vejiga o el recto.

Beneficios directos para el paciente

Para los pacientes, la tecnología robótica se traduce en ventajas tangibles. El hecho de trabajar mediante pequeñas incisiones disminuye el traumatismo quirúrgico, reduce el dolor postoperatorio y facilita una recuperación mucho más rápida.

En muchas intervenciones de próstata o de colon, por ejemplo, el alta hospitalaria se puede producir en un plazo de entre 24 y 48 horas, acortando significativamente el tiempo de ingreso respecto a otras técnicas.

Además, los sistemas de seguridad incorporados monitorizan de manera permanente el funcionamiento del equipo y pueden bloquear su actividad ante cualquier incidencia inesperada, reforzando la protección del paciente durante toda la intervención.

La tecnología solo es tan buena como el equipo humano

A pesar del elevado grado de innovación, los especialistas coinciden en remarcar que el robot sigue siendo una herramienta al servicio del conocimiento médico. El resultado final depende de la experiencia del cirujano y del trabajo coordinado de todo el equipo asistencial, desde anestesistas hasta enfermería y personal instrumentista.

Esta experiencia acumulada es precisamente uno de los puntos fuertes de los centros pioneros en cirugía robótica. Hospitales como la Fundación Jiménez Díaz han superado las 2.400 intervenciones robóticas desde 2019, mientras que el Hospital Universitario Rey Juan Carlos ya acumula más de 3.500 procedimientos a lo largo de sus trece años de trayectoria.

La combinación entre tecnología de última generación, equipos altamente especializados y una cultura de seguridad consolidada explica por qué la cirugía robótica sigue avanzando y abriendo nuevas oportunidades terapéuticas. Un futuro que, lejos de ser una promesa, ya forma parte del presente de los quirófanos españoles.