En tiempos de "maniqueísmo compulsivo" no abundan textos ponderados que reflexionen sobre las dificultades de la transmisión de las sabidurías y religiones. El filósofo Francesc Torralba lo constató en la presentación de un nuevo texto del Consell Assessor de la Diversitat Religiosa de la Generalitat de Catalunya, La transmisión de las sabidurías espirituales y religiosas hoy, liderado por la socióloga Lena de Botton.
Torralba, citando a la también filósofa Catherine Chalier, se refirió al problema de la transmisión intergeneracional. Torralba ha reflexionado mucho sobre la transmisión de valores. Le he oído decir más de una vez que, por mucho que hayas visto a tu padre, si era tendero, subir la persiana cada mañana, no implica que tú, su hijo, emules su comportamiento por ósmosis. La transmisión no se hace por imitación o rutina, ni mucho menos por genética. En la transmisión de valores, el receptor debe activarse, querer integrar el valor.
¿Por qué usted no sabe transmitir a los demás aquello que le resulta valioso? Torralba consoló a los transmisores (religiones, familia, instituciones): a veces, no es solo que el transmisor sea incapaz, no conecte o no sepa el lenguaje adecuado. A veces, lo que ocurre es que el receptor no tiene ningún tipo de interés por el conjunto de relatos, en el caso de las religiones, que se han ido transmitiendo de manera informal. Pero esto no implica que el receptor no tenga intereses: le interesan otros transmisores, otros influencers. En el caso de la gente joven hay evidencias de que ha habido una desconexión, una ruptura.
En algunos casos, el transmisor lo hace muy bien, el receptor pone mucha buena voluntad, pero hay interferencias, cortocircuitos, dificultades ambientales. Es el eterno problema de las religiones y las sabidurías espirituales: como aquella canción pegadiza del "No eres tú, no eres tú, soy yo", de Luis Fonsi y Demi Lovato.
De Botton considera que "necesitamos construir una identidad colectiva", que no esté reñida con tener "identidades múltiples"
¿Qué perdemos con la derrota de las transmisiones? Se pierde una riqueza intangible, el patrimonio, un legado, historias, relatos, una cosmovisión, una brújula. La profesora de sociología de la UB Lena de Botton, relatora del texto, sostiene que en la crisis global de la transmisión "los referentes han perdido fuerza, pero no legitimidad", y la religión, que forma parte del patrimonio simbólico de la sociedad, ha configurado la ética moderna, y el arte no tiene valor solo por la trascendencia, sino por su carácter de patrimonio de la humanidad. De Botton considera que "necesitamos construir una identidad colectiva", que no esté reñida con tener "identidades múltiples".
El conseller de Justícia i Qualitat Democràtica, Ramon Espadaler, que acompañó la presentación del texto esta semana en la biblioteca Blanquerna de la Universitat Ramon Llull, reivindica la necesidad de preservar y transmitir las sabidurías espirituales y religiosas como un "patrimonio colectivo". No se trata de mantener un patrimonio y punto, sino de que este favorezca la cohesión social, el conocimiento y el diálogo.
Los expertos que han elaborado el texto, que se podrá consultar próximamente, defienden que las religiones siguen ofreciendo "herramientas" para reflexionar sobre el sentido de la vida, el cuidado del planeta o la solidaridad, y ven necesario impulsar espacios de diálogo entre generaciones y personas de convicciones diferentes. Abordar el tema de la transmisión es atreverse a poner el dedo en la llaga y hacer reflexionar a las religiones y las tradiciones espirituales sobre la responsabilidad que tienen para hacer que estas no desaparezcan ni se desintegren, sino que puedan seguir circulando de generación en generación.