La contaminación causada por la emisión de partículas nocivas es uno de los mayores peligros para la salud de las personas, principalmente aquellas que viven en grandes ciudades. Se ha demostrado el perjuicio que causa en problemas respiratorios y en la reducción de la esperanza de vida.

Pero se habla menos de otro tipo de contaminación, la lumínica, que también tiene un impacto en nuestro organismo. Un equipo de expertos de la Universidad de Lehigh, Lafayette College y la Universidad de Colorado Denver en los Estados Unidos ha realizado el primer estudio para examinar el impacto de la contaminación lumínica en la salud fetal encontrando evidencia de peso reducido al nacer, duración gestacional acortada y partos prematuros.

Pie prematuroEl estudio es el primero en demostrar una correlación entre la contaminación lumínica y determinados problemas en el embarazo

Específicamente, según los investigadores, la probabilidad de un parto prematuro podría aumentar en 1,48 puntos porcentuales como resultado del aumento del brillo nocturno. El brillo nocturno se caracteriza por poder ver solo entre un cuarto y un tercio de las estrellas que son visibles en el cielo nocturno natural no contaminado. Los resultados han sido publicados en un artículo en Southern Economic Journal llamado “Contaminación lumínica, privación del sueño y salud infantil al nacer”.

Un posible mecanismo biológico subyacente a los hallazgos, basado en la literatura existente, es la alteración del ritmo circadiano inducida por la contaminación lumínica, según Muzhe Yang, coautor del estudio y profesor de economía en Lehigh's College of Business. Yang dice que la alteración del ritmo circadiano puede causar trastornos del sueño que posteriormente conducen a resultados adversos en el parto.

“Si bien un mayor uso de la luz artificial por la noche a menudo se asocia con una mayor prosperidad económica, nuestro estudio destaca un beneficio para la salud a menudo descuidado de la oscuridad”, dice Yang. “Debemos darnos cuenta de que el reloj biológico (es decir, el ritmo circadiano) de un cuerpo humano, como todas las vidas en la tierra, necesita la oscuridad como parte del ciclo luz-oscuridad, para regular eficazmente las funciones fisiológicas, tales como dormir”.

Mujer dormidaEl exceso de luz afecta negativamente a funciones como la de dormir

Aunque a día de hoy es inconcebible una sociedad moderna sin luz artificial nocturna y se podría decir que no podemos vivir sin ella, lo cierto es que puede alterar el ritmo circadiano del cuerpo humano y, por lo tanto, convertirse en un contaminante, tal y como aseguran los expertos. Y aunque es cierto que existen beneficios sociales de esta luz, por ejemplo a través de una mayor actividad económica por ejemplo, lo cierto es que tampoco se deben esquivar las consecuencias negativas de este hecho, como los efectos adversos para la salud. De hecho, la contaminación lumínica se considera un problema importante en todo el mundo y son muchas las ciudades que han tomado medidas para reducir sus niveles.