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Catalunya está en alerta por una ola de calor peligrosa desde este domingo, con temperaturas extremas que superarán los 40 °C y que se alargarán hasta el miércoles o jueves. Para más inri, el riesgo de incendio disparado en varias comarcas. Es por eso que el secretario de Salut Pública, Esteve Fernández, ha atendido los micrófonos de RAC1 este lunes para alertar a la ciudadanía de los peligros del calor, y ahora en ElNacional.cat os explicamos cómo identificar un golpe de calor y otras indicaciones ante el peligro por altas temperaturas.

¿Cómo puedo saber si sufro un golpe de calor?

No se trata simplemente de estar cansados, es mucho más grave de lo que parece e, incluso, puede provocar la muerte. El caso es que nuestro cuerpo dice basta porque ya no puede regular su temperatura. Dejamos de sudar y, como nuestro sistema no se enfría, la temperatura corporal aumenta hasta superar los 40 °C. Otros síntomas frecuentes incluyen piel enrojecida y caliente, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, respiración y frecuencia cardíaca aceleradas, alteraciones del estado mental o el comportamiento (confusión, irritabilidad o delirio) y alteraciones de la conciencia (desmayo).

¿Qué hacer ante un golpe de calor?

Si alguien sufre un golpe de calor ante nosotros, debemos llamar inmediatamente al 061 porque se trata de una emergencia médica. Después, debemos alejar a la persona de la fuente de calor y trasladarla a una zona de sombra. Muy importante: no se le puede dar de beber ningún líquido, ya que puede acabar en los pulmones y empeorar la situación. En cambio, lo que se debe hacer es bajar como podamos la temperatura del entorno, abriendo ventanas, encendiendo un ventilador, quitando el exceso de ropa o mojando a la persona con agua. En caso de que la persona que haya sufrido el golpe de calor pierda la conciencia, hay que colocarla en posición lateral de seguridad; y en caso de que deje de respirar, empezar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Otros peligros: deshidratación y agotamiento

Más allá del golpe de calor, las altas temperaturas conllevan otros peligros. Por un lado, la deshidratación, que identificaremos con síntomas como sed excesiva, orinar menos de lo habitual, fatiga, mareo, confusión, dolor de cabeza, sequedad de boca, cansancio, dificultad de concentración, intolerancia al calor, aumento de la temperatura corporal, taquicardia y rampas. Con beber líquidos suele ser suficiente, en pequeñas cantidades con frecuencia, pero habrá que buscar atención médica urgente si ni así nos recuperamos. También habrá que llamar al 061 en caso de que alguien presente convulsiones o pierda el conocimiento, situaciones en las que tampoco nunca debemos intentar darle líquidos. Por otro lado, el agotamiento, cuando nos notamos muy cansados, tenemos sensación de mareo y mucho sudor. Además, tenemos la piel fresca y húmeda, el pulso se acelera y la respiración es superficial y rápida. Si esta es la situación, debemos ir a un lugar fresco, aflojarnos la ropa, beber agua fresca, remojarnos con paños húmedos o, incluso, ducharnos y quedarnos en lugares con aire acondicionado. Si la persona en cuestión no se recupera en media hora o si se desmaya, será necesaria atención médica urgente.

Durante la ola de calor es importante hidratarse a menudo y evitar el sol directo / Carlos Baglietto

Atención con las personas más vulnerables

Las personas con mayor riesgo de sufrir los efectos del exceso de calor son los mayores de 75 años y los niños menores de 4 años, así como los pacientes con enfermedades crónicas, las que presentan discapacidades físicas o psíquicas, las que toman medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central, las personas con problemas mentales y de conducta a causa del consumo de sustancias o alcohol, las que realizan una actividad física intensa y las que trabajan en ambientes calurosos. Los niños no tienen tanta capacidad de expresar la sed, y las personas mayores de percibirla. Entonces, hay que ofrecerles agua. Hay que evitar la exposición de los bebés al sol en los momentos más calurosos del día, y si conocéis personas mayores que viven solas, manteneos en contacto y visitadlas dos veces al día.

¿Cómo protegerse del calor?

Para evitar todos estos riesgos para la salud derivados de las altas temperaturas, es importante tener presente una serie de recomendaciones. Por un lado, controlar la temperatura en casa bajando las persianas, abriendo las ventanas a primera hora de la mañana y durante la noche, cerrando las cortinas, usando aparatos como aires acondicionados o ventiladores, usando electrodomésticos por la noche... Por otro, evitar el sol directo en la calle y caminar por la sombra, además de vestir ropa ligera y llevar gorra. Es primordial beber agua a menudo y vigilar la alimentación, con comidas ligeras —evitando las comidas muy calientes y las bebidas alcohólicas. Finalmente, entre muchas otras recomendaciones, hay que limitar la actividad física durante las horas de más calor, cosa que también se aplica, si se puede, al trabajo.