La Catalunya Nord cierra una consulta histórica para el catalanismo. Hasta la medianoche de este sábado, los ciudadanos norcatalanes pueden decidir si quieren conservar el nombre actual del departamento, "Pirineos Orientales"; si prefieren sustituirlo por uno que incorpore la catalanidad a la denominación oficial, "Pirineus Catalans"; o si optan por una tercera opción, "Pirineos Mediterráneos". La votación comenzó el pasado 22 de junio (por internet, el primero de julio) y representa una oportunidad única para dejar atrás la denominación francesa impuesta hace más de dos siglos y adoptar una que recoja más la identidad del país.
La participación en la consulta ciudadana ha experimentado un crecimiento en los últimos días y ya roza el 10% del censo total. A las puertas del fin de semana se habían contabilizado al menos 24.024 votos en línea y 11.840 en papel, que suman un total de 35.864 participantes. Es decir, el 9,49% de los 378.000 electores llamados a las urnas. Las cifras todavía se tienen que actualizar con los últimos datos, y los resultados no se conocerán hasta el 28 de agosto por la mañana. En caso de que gane cualquiera de las dos opciones de cambio, se abrirá una segunda fase de carácter político y administrativo. El Consejo Departamental tendrá que tramitar una petición formal al gobierno francés para modificar la denominación, hecho que requiere un decreto del Consejo de Estado firmado por el primer ministro. Se trata de un procedimiento excepcional que solo se ha llevado a cabo en siete ocasiones desde que se crearon los departamentos. El antecedente más reciente es del año 1990 en el departamento de Costas del Norte, en la Bretaña, que fue rebautizado como Costas de Armor.
Una consulta con polémica
Este proceso consultivo ha situado en el centro del debate público el reconocimiento de la catalanidad del país. La opción "Pirineus Catalans" es la única que integra de manera explícita esta identidad en el nombre oficial del departamento, y entidades como Plataforma per la Llengua, La Bressola, Òmnium Cultural, el Casal del Conflent, el club de rugby Foyer Laïque de Vernet y Unitat Catalana se han movilizado a favor. Del nombre administrativo actual, "Pirineos Orientales", cabe decir que fue establecido en la Revolución Francesa (1789), fruto del espíritu homogeneizador de la época, que pretendía esconder las naciones históricas y dividir el Estado según simples accidentes geográficos —una opción que defienden los sectores que ven la consulta como un gasto inútil o que rechazan las diferencias de la Catalunya Nord con el resto del Estado francés—. Finalmente, en cuanto a los "Pirineos Mediterráneos", podemos decir que también pone el foco en la ubicación geográfica del país, pero con énfasis en la proyección turística y económica.
Es cierto que un triunfo de la opción de "Pirineus Catalans" sería "un primer paso" para el reconocimiento institucional y administrativo de la identidad catalana, tal como dice el sociólogo Gautier Sabrià, que también destaca que sería un "elemento de contención" ante el avance de la extrema derecha. Pero no deja de ser una consulta polémica, ya que se ha excluido de la votación la opción más defendida por el movimiento catalanista, "País Català", a causa de las trabas legales que podría generar ante el Estado francés. La plataforma Sí al País Català ha criticado la decisión, argumentando que se ha privado a los votantes de escoger el nombre que refleja con más fidelidad la identidad del país. De hecho, tanto Plataforma per la Llengua como La Bressola han reconocido que habrían preferido opciones como "País Català" o "Catalunya Nord", pero han acabado apoyando la denominación "Pirineus Catalans" por ser la única alternativa con referencia directa a la catalanidad.