Vox ha informado de la presentación este viernes en Madrid de una querella criminal contra Twitter tras el cierre de su cuenta en esta red social, algo que la formación de Santiago Abascal considera "injustificado", por lo que ha reclamado al juzgado que ordene la reapertura como medida cautelar mientras se resuelve el asunto.
Twitter decidió limitar las funciones de la cuenta de Vox en enero por un comentario que cree que incita al odio y vulnera por tanto la política de conducta de esta red social. La limitación de funciones significa que los administradores de la cuenta pueden acceder a ella y enviar mensajes directos a sus seguidores, pero no pueden publicar comentarios ni señalar 'me gusta' ni 'retweet' a otros usuarios.
La red social solicitó a Vox que lo eliminara, pero este partido se ha negado porque interpreta que es censura y ha decidido llevar el asunto a los tribunales. La denuncia se fundamenta en la posible comisión de "una lesión de derechos fundamentales" de Vox, como son los de libertad de expresión, de participación política, libertad ideológica y pluralismo e igualdad política.
También entiende este partido que Twitter podría estar cometiendo un delito de injurias por "la acusación falsa" a Vox de mantener "una conducta que incita al odio", un mensaje que mantiene a la vista de los usuarios y que está "lesionando, claramente, el derecho al honor de este partido político".
El escrito defiende que esta decisión arbitraria de la red social, que mantiene bloqueada la cuenta de VOX, causa una lesión irreparable a la formación política y que, por lo tanto, se solicita que el juzgado adopte como medida cautelar el restablecimiento de la cuenta suspendida.
En el comunicado, Vox asegura que ha intentado una salida extrajudicial al conflicto pero que Twitter se ha negado "a cualquier posibilidad de contacto" que permitiera el acuerdo. Su decisión ha sido "arbitraria", a juicio del partido político, y se ampara en una expresión en su opinión ambigua como es "incitación al odio".
