Este martes se abrió una nueva etapa de diálogo entre Catalunya y España. Consciente de las posiciones alejadas, incluso a las antípodas, el president Pere Aragonès fue recibido a La Moncloa por Pedro Sánchez. Una reunión protocolaria que se alargó más de dos horas y media y que sirvió para poner nueva fecha a la mesa entre el Estado y la Generalitat: la tercera semana de septiembre. El conflicto político vuelve a encauzarse por los caminos de la política. Pero unos caminos empedrados por la persistencia de la represión, por los vetos y por las líneas rojas.

No en balde, al día siguiente Sánchez comparecía en el Congreso de los Diputados para explicar los indultos a los nueve presos políticos. Un debate subido de decibelios, por la furibunda oposición de la derecha y la extrema derecha. Y el presidente del Gobierno se encargó de marcar los límites: "No habrá referéndum de autodeterminación excepto si los que lo defienden consigan convencer tres quintas partes de esta cámara. Y ya los digo que el PSOE nunca jamás aceptará esta derivada".

¿Cómo se ven los indultos en las calles de Madrid? ¿Y la reactivación del diálogo? ¿Hay optimismo o pesimismo? ElNacional.cat recorre la capital española para tomar el pulso.

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