Fue el exdiputado del PP Jorge Trias Sagnier (Barcelona, 1948) quien filtró los papeles de Bárcenas al diario El País. Este hecho ha cambiado radicalmente su vida, hasta el punto de tener que cerrar su bufete de abogados en Madrid y, finalmente, volver a su Barcelona natal. Pero no se arrepiente de casi nada. Solo de no haber anticipado mejor las consecuencias que tendría el hecho de poner al descubierto todo un sistema de contabilidad paralelo y oculto que servía para pagar sobresueldos a toda una generación de políticos. Explica su versión de aquellos hechos en el libro El baile de la corrupción (Ediciones B). Hoy trabaja en el despacho de Pau Molins y Jesús María Silva.

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¿Qué representa el caso Gürtel?
El final del Partido Popular que hemos conocido hasta ahora. La sentencia tumba a Rajoy por una corrupción sistémica, que está metida en el ADN y la médula del PP. Rajoy comete un error de soberbia monumental: si dimite al día siguiente, Soraya Sáenz de Santamaría sería la presidenta y el PP estaría gobernando. Afortunadamente se produjo la moción de censura, que es un ejercicio democrático sin precedentes en nuestra moderna historia constitucional.

¿La corrupción llegó a ser una forma de hacer política?
Hombre, tanto no; pero una forma de vivir de la política, eso sí. No es casual que la corrupción en València fuese generalizada, en Madrid saltase por todas partes... Varios expresidentes de la Comunidad han estado en la cárcel, el presidente de Caja Madrid estuvo en la cárcel. Del último gobierno de Aznar, todos excepto Josep Piqué y Ana Pastor están imputados o implicados en alguno de los casos de corrupción. Eso es muy grave.

Toda una generación de dirigentes...
Sí, yo creo que es toda la generación que procede de Alianza Popular. Para mí ha sido un desengaño enorme, porque cuando yo en 1995 ingresé en el PP y salí elegido diputado, lo hice entre otras razones porque me creí el mensaje de Aznar sobre la regeneración política y democrática. Pero desde el primer momento ya se vio que no pensaban hacer absolutamente nada. Y hubo dos medidas muy preocupantes.

¿Cuáles?
La primera, cómo se modificó la presidencia de Caja Madrid echando a Jaime Terceiro, que era una persona de competencia indiscutible, y poniendo a Miguel Blesa. Y la segunda, el caso de Villalonga en Telefónica. Hay que reconocer que hizo una buena gestión, pero no se ha justificado todavía de dónde procede toda la inmensa fortuna que llegó a hacer.

¿Cómo ha visto la reacción del PP a la sentencia?
Patética. Con otros casos y sentencias que no le afectaban, siempre decían la misma cantinela: "Respetamos las decisiones judiciales y a los jueces". Y en el momento en el que se publica esta sentencia, se hace bueno ese refrán castellano que dice: "Justicia sí, pero no en mi casa". Sale el portavoz del PP como un energúmeno atacando de una forma absolutamente insólita —por no calificarlo de otro modo— al juez Ricardo de Prada. Y lo más insólito es que en el Consejo General del Poder Judicial no surgiese una crítica a la brutalidad del comentario del portavoz del grupo parlamentario mayoritario.

¿Y por qué decide filtrar los papeles de Bárcenas y explicar lo que sabe, cuando a usted ni le va ni le viene?
Me encontré ante una situación difícil y compleja. Empecé de una manera, porque me pidió un juez que estaba enfermo que le echase una mano en el tema, y a medida que iba avanzando el proceso me fui dando cuenta de muchas cosas. Guardé una copia de estos papeles y cuando empezaron a aparecer las millonarias cuentas suizas de Luis, y que no daba ninguna explicación y había hecho la regularización, me pareció una indignidad. Y entonces decidí entregárselos a un abogado muy amigo mío desde siempre, Gerardo Viada, que además es el abogado de El País.

¿Y por qué cree que Bárcenas decidió enseñárselos?
Bueno, no me lo mostró de una forma inocente. Él los había enseñado ya parcialmente y fragmentariamente a algunas personas, entre otras al subdirector de El País, José Manuel Romero, delante mío. Entonces hay un momento en que Bárcenas está muy preocupado y me pregunta mi opinión política y jurídica sobre estos papeles. Yo le digo que de los papeles no se deduce un delito fiscal, pero que se trata de un monumental escándalo político. Rajoy ya era presidente del PP. Y allí figura M. Rajoy, Mariano R., Mariano Rajoy. Figuran 300.000 euros. Era un monumental escándalo político.

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Del último gobierno de Aznar, todos excepto Josep Piqué y Ana Pastor están imputados o implicados en alguno de los casos de corrupción; eso es muy grave.

¿Usted vio sobres?
No. Físicamente no. Hay opiniones para todos los gustos: desde que el dinero se entregaban en sobres  y quien dice que Lapuerta a veces subía al presidente del partido un libro en cuyo interior... Pero en fin, esto ya me parecen historias un poco rocambolescas. Sobres no los vi, pero lo que sí supe después de ver esta contabilidad es que había sobresueldos, que además se repetían regularmente.

El juez Pedreira le pide que haga llegar un mensaje a Rajoy: que cesen las interferencias. ¿Por qué se lo llegó a pedir?
Porque cuando se hace cargo del caso Gürtel, en el PP se lanzaron contra él diciendo que es un juez socialista. Porque Pedreira había trabajado como letrado del Ayuntamiento de Madrid en la época de Tierno Galván y de Juan Barranco. Entonces yo escribí un artículo demostrando todo lo contrario, porque en un caso en que había implicados personas del PP los absolvió y en un caso donde había implicadas dos personas del PSOE los condenó. Y dije que la independencia del juez a mi juicio estaba garantizada. Como le venían recados de imputados de todo tipo, me dijo que lo comunicara a la cúpula del PP.

Y fue a Rajoy.
Entonces yo me reí. "En la cúpula del PP no me hacen ni puñetero caso", le dije. Pero lo intenté: me vi con Rajoy y le transmití el mensaje tal como me lo había dicho el juez Pedreira.

¿Qué tipo de interferencias había?
Todo era muy sutil. Iban abogados a ver al juez interesándose por la causa, porque este era un juez de puertas abiertas. Al mismo tiempo en el PP había entonces una persona, Federico Trillo, que manejaba muy bien los hilos de la justicia. Sabía hacer llegar muy bien los mensajes que fuesen convenientes para los intereses del partido. El objetivo era que se cerrase la causa con el menor daño posible, condenando a Correa, El Bigotes, a toda esta trama empresarial; pero que no se indagase más. Pero cuando se hacen públicos los papeles de Bárcenas toda esa estrategia salta por los aires.

¿Qué le respondió Rajoy?
A Rajoy lo que más le preocupaba era el contenido de las cajas que había incautado la policía, repletas de documentos. Me explicaba que para él el político era como un junco: cuando venía el tifón, lo único que había que hacer era inclinarse y esperar que pasase. Esto se llevaba todo el mundo por delante, pero él siempre salía y se ponía en pie.

¿A Rajoy le preocupaba que pudiera aparecer su nombre en esas cajas?
Yo creo que le preocupaba el contenido de las cajas. Él en aquel momento ni siquiera creo que se imaginase que pudieran hacerse públicos los papeles con la contabilidad B. Porque se llevaba de una forma muy sutil pero muy precisa. Se les desmontó toda la estrategia afirmando que eso era falso, que me lo había inventado por venganza, cuando el propio presidente del Senado reconoció que había recibido diez millones y que los había devuelto. 

¿Hasta qué punto estuvo implicado Mariano Rajoy?
Hasta qué punto, no lo sé. Pero es casi imposible que no lo conociese, como ha sostenido...

Así lo dijo ante el juez...
Si no lo conocía, mucho peor, porque entonces es que era un incompetente. Es imposible que no lo conociese siendo como era en el 2000 el vicesecretario general del partido y además el encargado de la campaña electoral que llevó al PP a la mayoría absoluta. No puedes dejar de conocer cuáles son las necesidades económicas si eres el responsable. Y después, para más inri, el que hace tesorero a Luis Bárcenas es Mariano Rajoy. Es el que nombra tesorero a una persona de su máxima confianza.

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El que hace tesorero a Luis Bárcenas es Mariano Rajoy. Es el que nombra tesorero a una persona de su máxima confianza.

¿Hasta el momento la justicia ha sido benevolente con él?
Él no está imputado por ninguna causa... En toda esta historia lo más vergonzoso no es tanto si está imputado o no, sino que el único que tiene una condena en firme del Tribunal Supremo es el juez que inició la causa, Baltasar Garzón. Es insólito. Garzón fue objeto de una cacería judicial; había que cargárselo. Porque si un día volvía toda la causa a la Audiencia Nacional... Pero todos esos cálculos suelen salir mal a quien vive solo del cálculo. Es como un partido en un Mundial de fútbol: cuando empiezas a calcular que si pierde fulanito y empata menganito, tú pasas a octavos, mal asunto...

Solo le funciona a Argentina.
(Risas) Exactamente. Esto es igual. Porque tanto el juez Ruz como De la Mata han hecho un trabajo muy considerable. Y ya no digamos los jueces de la Sala que han juzgado el caso, incluso apartando como se apartó a Ricardo de Prada.

¿El escándalo surge por una guerra de familias?
Sí. Siempre en los partidos todos los escándalos surgen por guerras de familia. En el PP, en el PSOE, en CiU... Por envidias y sobretodo por guerras políticas. Porque es cierto que María Dolores de Cospedal, cuando llega a la secretaría general del partido, quería nombrar a otro tesorero. Y es Rajoy el que impone la continuidad de Luis Bárcenas.

¿La sentencia de la Gürtel es el principio o el fin del calvario del PP?
Yo creo que es el principio. Falta el juicio de los papeles, el caso Lezo y un montón de causas judiciales en las que van a ir cayendo muchísimas personas. Porque aquí se está juzgando con criterios estrictos de justicia actuaciones que en otra época, si no permitidas, estaban toleradas. El principio fue cuando empezó a descubrirse que en el PP se repartían el dinero alegremente mientras se estaban pidiendo sacrificios brutales a toda la sociedad española por la crisis. Se va formando un caldo de cultivo que salta por los aires el 17 de mayo. Y ahora ya va a ser una detrás de otra.

¿Hay que investigar lo que pasó con el juez Garzón?
Requiere una investigación profunda. No tiene lógica, si no es con una manipulación de algunos jueces que se concertaron para apartar a una persona por odios corporativos de unos, y al mismo tiempo otros porque querían cerrar esta causa para no perjudicar al PP.

¿Qué clase de maniobras se realizaron?
Las tres causas. La primera, la de las fosas del franquismo; la segunda, la de los cursos de Nueva York, y la tercera, la del secreto de las comunicaciones. Cuando vieron que por las fosas iban a hacer un ridículo monumental, esa causa quedó archivada. Por la otra, la Universidad Nueva York certificó que todas las cantidades estaban plenamente justificadas. Y entonces se centraron en algo que sí podía hacerle daño al juez defensor de las garantías judiciales, de la justicia universal, de los derechos humanos. Pero todo eso es un montaje. El propio fiscal se puso del lado del juez Garzón, y el propio Pedreira avaló esas escuchas.

¿Las primarias van a suponer una regeneración del partido?
La única persona que supone un viento de aire fresco es Pablo Casado, si soluciona los problemas curriculares de una carrera efectuada no muy brillantemente. Porque los otros, tanto Cospedal como Soraya, son más de lo mismo. Cospedal con más problemas, porque ha sido la secretaria general durante todo este periodo convulso, pero Soraya es una perfecta desconocida dentro del partido.

¿Rajoy ha caído porque no ha sabido hacer limpieza?
Indiscutiblemente. Con el apoyo del PNV, tenía un final de legislatura tranquilo. Pero se lo lleva por delante la corrupción, el haber permitido todo esto, el haber mirado para otro lado. No se daba cuenta de que era una corrupción sistémica, que estaba metida en el ADN del Partido Popular, de los que gobernaban el Partido Popular.

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Lo más vergonzoso es que el único que tiene una condena en firme del Tribunal Supremo es el juez que inició la causa, Baltasar Garzón.

¿Creía que en cierto modo con Catalunya y con otros temas se podía tapar o desviar la atención?
No lo creo. Más bien, creo que este es el segundo motivo por el que ha caido. El fundamental es la corrupción, pero en el tema de Catalunya Rajoy no ha hecho nada. No ha hecho política. Todo lo que ha hecho es enviarlo a los tribunales. Ha conseguido judicializar la política y politizar la justicia. Con lo cual el panorama que teníamos delante si hubiese continuado Rajoy era desolador y de un enfrentamiento muy grave. Ahora sí es cierto que la tensión ha bajado y al menos tenemos una oportunidad de que se vuelva a hacer política tanto en Catalunya como en España. Cuando pasa el umbral de la justicia, se escapa de todo tipo de control.

¿Lo que acabó el 17 de mayo empezó el 1 de octubre?
Exacto: la caída de Rajoy empieza el 1-O y acaba con la sentencia de la Gürtel.

¿Se resolverá algo con políticos en la cárcel?
El gobierno puede plantear el acercamiento, puede cambiar la posición del fiscal con respecto a la prisión cautelar, pero después debe ser el magistrado del Tribunal Supremo quien lo decida. Lo otro sería interferir en la separación de poderes. Pero sí creo que se puede rebajar muchísimo, y además que no es lo mismo estar en Estremera que estar en una prisión habilitada ad hoc en Catalunya. Lo que no es lógico es que los condenados por el 23-F estuvieran en prisiones militares con bastantes comodidades. Entraron a mano armada en el Congreso. Hay que dar una solución digna.

¿Comparte la prisión cautelar?
No. Creo que es excesiva y además creo que era innecesaria.

¿Y la acusación por rebelión?
Hombre, se lleva a cabo una rebelión contra el Estado. No fue un golpe de Estado, fue un golpe al Estado, que se ha tenido que defender como ha podido y como ha sabido. Que no se tendría que haber llegado a este punto, desde luego. Pero una vez proclamada la República, algo había que hacer.

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El panorama que teníamos delante en Catalunya si hubiese continuado Rajoy era desolador y de un enfrentamiento muy grave.

¿Qué habría votado en la moción de censura?
Hubiera votado a favor, sin dudarlo.

¿Qué costes ha tenido para usted todo esto?
Muchísimos. Primero tuve que cerrar el despacho y trasladarlo a mi domicilio de Madrid. Y cuando ya en 2016 vi que prácticamente no me quedaba despacho, decidí cerrarlo y volver a vivir a Barcelona.

¿Cosas positivas?
También las ha tenido. Durante estos años he leído lo que no había leído en mi vida, he escuchado mucha música, me he encontrado con personas que no había visto en muchísimos años... He resistido y no he mirado hacia atrás. Para mí es una historia pasada y he conseguido encontrarme a gusto. Para mí escribir este libro ha sido también una especie de catarsis.

¿Se arrepiente de algo?
Hombre, sí. Que pude haber hecho lo mismo con un plan mejor organizado de lo que lo estaba cuando lo hice. Desconocía por completo también las consecuencias que iba a tener. Pero en todo el conjunto, el resultado es muy positivo, tenga el coste que haya tenido. He procurado recoger las cosas positivas. No porque crea mucho en todas estas historias del mindfulness y el taichí, pero hay que seguir viviendo y lo más feliz posible. Ya bastantes líos nos depara la vida.

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