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La crisis que se ha desencadenado en Ceuta desde el pasado julio vuelve a poner sobre la mesa las complicadas relaciones entre Marruecos y España. A pesar de las sospechas que surgieron rápidamente sobre la laxitud de las autoridades marroquíes en el control de la frontera, hecho que habría facilitado la entrada masiva de migrantes, los hechos no han tenido consecuencias diplomáticas extremas entre los dos países. Más bien, al contrario, esta última semana han sido varios los ministros españoles que han hablado favorablemente sobre la gestión de la crisis por parte de Marruecos. Esta posición de la Moncloa, pasando de puntillas sobre una posible intencionalidad de Marruecos en este asunto, da munición a la oposición que hurga sobre un posible chantaje del reino alauita que tendría atado de manos al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Pero, ¿de dónde salen estas sospechas?

Para encontrar la raíz de estas sospechas, se debe retroceder a los años 2020 y 2021, cuando se confirma que el móvil de Sánchez habría sido infectado con el programa espía israelí Pegasus y que se habrían extraído hasta 2,57 gigabytes de datos, de acuerdo con informes filtrados por la ONG Forbidden Stories y Amnistía Internacional. Algunas investigaciones periodísticas de medios internacionales, como son The Guardian y Le Monde, han señalado a Rabat directamente de estar detrás de este robo de datos. Los trabajos periodísticos que se han publicado estiman que Marruecos seleccionó más de 200 teléfonos móviles españoles como objetivos de vigilancia. A esta información sobre el espionaje marroquí se le ha añadido esta semana un nuevo dato: la filtración de 70.000 datos sobre agentes secretos que el régimen alauita habría enviado en misiones especiales al Estado español. Según se ha sabido esta semana, un grupo de hackers —vinculado a Argelia— ha filtrado datos de agentes marroquíes que habrían vigilado y sobornado a políticos y empresarios españoles.

Jabaroot, la nueva amenaza

Pero más allá del espionaje, un dato que anima las teorías sobre el chantaje es el giro histórico que España dio sobre el Sáhara Occidental. El posicionamiento se produjo en 2022, justo después de la infección de Pegasus detectada en el móvil de Sánchez. España cambió radicalmente de posición: el presidente español envió una carta a Mohamed VI aceptando la propuesta de Marruecos de convertir la antigua colonia española en una autonomía bajo control marroquí. La decisión, controvertida, se tomó en secreto, sin que Sánchez informara antes al Congreso sobre este giro diplomático. Es a partir de aquí que los partidos de la oposición han considerado que Marruecos podría estar chantajeando a Sánchez usando información personal extraída de su móvil. Esta teoría retorna con fuerza estas semanas mientras la crisis de Ceuta no hace más que aumentar sin que se vea una resolución al conflicto. Aparte, el grupo de hackers que ha revelado información sobre los espías, de nombre Jabaroot, parece haber amenazado con hacer públicos los ficheros que Marruecos consiguió del móvil de Sánchez.