La presión sobre Ceuta ha obligado al Gobierno y al Ejecutivo de la ciudad autónoma a volver a entenderse. Después de días de discrepancias sobre dónde alojar a los migrantes que todavía duermen en las calles y en las playas, el Comité de Situación, encargado de gestionar la crisis, ha acordado este viernes por unanimidad una nueva lista de espacios para reubicar a las personas que continúan sin alojamiento. El acuerdo llega, sin embargo, en el momento más delicado de las últimas semanas, después de una escalada de violencia contra algunos de los asentamientos improvisados y de los intentos de impedir el reparto de alimentos de la Cruz Roja.
La reunión, presidida por Pedro Sánchez, después de suspender su viaje privado a Andorra por las presiones políticas y las críticas, y con participación del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha servido para desencallar uno de los principales problemas que arrastra la gestión de la crisis: encontrar suficientes instalaciones para sacar a los migrantes de las playas y poder identificarlos y atenderlos en condiciones más controladas. Los emplazamientos concretos, sin embargo, todavía no se han hecho públicos. El Gobierno ha explicado que el nuevo catálogo deberá ser aprobado formalmente en el próximo Consejo de Ministros, que modificará el decreto aprobado esta misma semana. Antes, los espacios deberán superar también la correspondiente revisión jurídica y patrimonial.
Vivas consigue sacar los polideportivos de la lista
El acuerdo supone también una rectificación respecto de las primeras propuestas del Ejecutivo. Vivas había rechazado frontalmente que los polideportivos de Ceuta fueran utilizados como alojamientos temporales y esta semana había advertido que se opondría hasta el final. "A mí me tendrán que sacar de los polideportivos", había llegado a afirmar. El Gobierno ha acabado aceptando retirar estas instalaciones del catálogo y buscar alternativas de titularidad tanto estatal como autonómica. Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y responsable del mando único creado para coordinar la crisis, ya había advertido que cualquier solución debía contar con el aval de las autoridades ceutíes.
No es el primer intento de ganar plazas de acogida. El 17 de agosto, el Ministerio de Inclusión ya había anunciado cuatro emplazamientos —el aparcamiento del Embolsamiento de Loma Colmenar, las instalaciones de La Hípica, el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería y el espacio del Guano— con capacidad inicial para unas 1.500 personas. Pero el problema continúa lejos de quedar resuelto. Según los últimos datos facilitados por el Ejecutivo, todavía quedan alrededor de 5.000 migrantes en Ceuta, de los cuales aproximadamente 1.500 serían menores, y una parte continúa durmiendo en asentamientos improvisados.
De la crisis migratoria a la tensión en las calles
La urgencia por encontrar nuevos espacios ha aumentado después de los graves incidentes de las últimas horas. El jueves, decenas de manifestantes entraron en zonas de las playas de Benítez y El Trampolín donde pernoctaban migrantes, destrozaron pertenencias e incendiaron parte de los asentamientos improvisados. La policía tuvo que intervenir y se produjeron cargas. Uno de los momentos de máxima tensión se produjo cuando un grupo de vecinos bloqueó el acceso de un vehículo de la Cruz Roja que transportaba alimentos destinados a los migrantes. Los manifestantes corearon consignas como "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" y exigieron la retirada de los migrantes de la zona.
Los incidentes han provocado, además, nuevos movimientos entre los propios migrantes. Este viernes había crecido el número de personas instaladas en la playa de El Trampolín después de que algunos abandonaran otras zonas afectadas por los disturbios del día anterior. Ante esta situación, el Comité ha querido enviar un mensaje político explícito. Todos sus miembros han condenado la violencia y han reclamado preservar la convivencia en la ciudad. Al mismo tiempo, han remarcado que se debe garantizar que los alimentos continúen llegando "a todas las personas en situación de vulnerabilidad". La cuestión no es menor. La Cruz Roja se ha convertido desde principios de agosto en una de las piezas esenciales del dispositivo humanitario. El Gobierno activó una partida extraordinaria de 6,5 millones de euros para que la organización pudiera prestar asistencia y, a mediados de mes, repartía aproximadamente 4.000 kits de alimentación al día.
Sánchez toma las riendas antes de comparecer en el Congreso
La reunión de este viernes eleva también el perfil político de la respuesta. Sánchez ha presidido personalmente el comité, con la participación de once ministros, mientras Ángel Víctor Torres continúa ejerciendo como responsable del mando único. El organismo, que reúne a representantes del Estado y de Ceuta, tiene previsto continuar reuniéndose periódicamente mientras se mantenga la situación de interés para la seguridad nacional.
Todo ello llega en una semana de intensas explicaciones parlamentarias. Este viernes comparecen en el Congreso los ministros Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares y Elma Saiz, después de que ya lo hayan hecho otros miembros del Ejecutivo, mientras que Pedro Sánchez deberá dar explicaciones ante el pleno de la cámara el próximo 3 de septiembre.
El nuevo acuerdo permite al Gobierno ganar tiempo y, sobre todo, superar el bloqueo institucional sobre los alojamientos. Pero la incógnita continúa siendo si los nuevos espacios llegarán lo suficientemente rápido para sacar de las calles a los migrantes que todavía duermen en ellas y rebajar una tensión social que, casi un mes después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, se ha convertido en uno de los problemas más urgentes de la crisis de Ceuta.