Sánchez niega arrepentirse de la amnistía pero entierra la predisposición a reunirse con Puigdemont

Pedro Sánchez ha negado este martes arrepentirse de haber aprobado a principios de legislatura la ley de amnistía. El presidente del Gobierno ha comparecido en rueda de prensa en el palacio de la Moncloa para explicar la aprobación de dos nuevos decretos ley de vivienda, al día siguiente de fiarlo todo a la movilización en la calle y anunciar elecciones generales anticipadas el 29 de noviembre. El día en que el Tribunal Constitucional ha avalado aplicar la norma también en el delito de malversación, y justo cuando Pablo Llarena levantaba la orden de detención a Carles Puigdemont por parte del Tribunal Supremo, el socialista reivindicaba los efectos positivos de la norma ante los medios. Ahora bien, ha enterrado su predisposición a reunirse con el president en el exilio.

Preguntado en rueda de prensa —es una de las preguntas que más veces se le ha formulado a Sánchez esta legislatura— por la posibilidad de reunirse con Puigdemont, ahora el presidente español lo ha descartado completamente. Al menos hasta que no se celebren las elecciones. Ha señalado que "estamos en tiempo electoral y ahora toca que los candidatos defendamos nuestras opciones políticas". "No contemplo reunirme con un candidato u otro", ha sentenciado. Su entorno de confianza admite, de hecho, que la idea ya estaba enterrada de hace tiempo; mucho antes de que Sánchez anunciara el lunes la convocatoria de elecciones. Señalan que no era un encuentro que interesara a ninguna de las dos partes, ni a los socialistas ni a Junts per Catalunya, motivo por el cual no figuraba en la agenda de Waterloo ni de la Moncloa.

Ahora bien, a pesar de ello, Sánchez ha sacado pecho de haber aprobado la ley de amnistía. Preguntado por la cuestión, ha recordado que todo empezó con su defensa de los indultos a los líderes del Procés encarcelados en un acto en el Gran Teatre del Liceu, en Barcelona. Y que ahora hace tres años la derecha española aseguraba que la ley de amnistía sería "anticonstitucional y contraria al derecho europeo". Y ha acabado avalada por Europa y ahora también por el Tribunal Constitucional.

No se arrepiente, dice. Ha sido preguntado si, después de una legislatura de tres años marcada por la dificultad de negociar con Junts en el Congreso de los Diputados, considera que no debería haber pactado la aprobación de esta norma con el independentismo. Ha dicho que no, y que no quiere "mezclar" una cosa con la otra. "Lo hicimos por la sociedad catalana, que reclamaba superar lo que sufrió en 2017 y que esto se ha demostrado con su apoyo a Salvador Illa", ha manifestado.

Ahora bien, ha lamentado que hay formaciones "conservadoras" como Junts que "creen que el mercado de la vivienda no necesita una intervención". "Tienen una forma de trabajar y de entender el mercado de la vivienda con diferencias importantes que trascienden la esfera ideológica; creo que ha habido más ideología que compromiso con unas medidas que intervienen el mercado de la vivienda", ha apuntado el presidente del Gobierno.