El líder de la Crida e impulsor del nuevo Junts per Catalunya, Jordi Sànchez, ha alertado hoy domingo en el PDeCAT de que no quieren ser "esclavos del pasado" y ha dicho que no pretenden tampoco heredar los derechos electorales, porque estos los ganará la propia formación. Sánchez lo ha dicho este domingo en una entrevista a Catalunya Radio, el día en que cumple 1.000 días en la prisión.

Con todo, también ha admitido que seguramente el partido incorporará militantes de la antigua Convergència. "Esta es la herencia que reivindicamos, pero no la de los cargos orgánicos del partido", ha puntualizado. El expresidente de la ANC también ha hablado sobre la dirección del nuevo partido y ha dicho que en caso de que Puigdemont quiera ser el candidato, la decisión se tendrá que ratificar en un proceso de primarias.

Jordi Sànchez ha dicho que Junts per Catalunya nació con buenos resultados en el 2017, pero "ha cometido un error" que es no saber vertebrarse. Eso, ha puntualizado, ha generado "un cierto desconcierto". Sànchez quiere que el nuevo partido sea un nuevo espacio "abierto a las personas y sin cuotas". "Queremos que sea un espacio en que la mayor parte del independentismo democrático se sienta representado y que hasta ahora carecía de un partido que le diera coherencia", ha dicho Sànchez.

El nuevo partido, ha detallado, quiere sumar "sin exclusiones" y tiene que permitir "dar continuidad al espíritu del 1-O, y garantizar el mejor de los gobiernos posibles".

La mesa de diálogo con el Gobierno y las elecciones

El presidente de la Crida no cree que la mesa de diálogo, donde ha sentado tanto al Gobierno como al Gobierno, tenga que ser "la solución" a la situación de los presos independentistas. "La mesa de diálogo tiene que servir para abordar el conflicto político y encontrar una solución a través de dar voz a la ciudadanía", ha dicho. En este sentido, cree que la prisión, el exilio o los procedimientos judiciales que hay abiertos "sólo dificultan el clima para un diálogo "honesto", ya que una parte de la mesa no puede estar.

Desde el punto de vista de Sànchez, la mesa tampoco tiene que servir para debatir sobre las reformas del Código Penal, o la amnistía de los presos, sólo sobre el derecho legítimo a la autodeterminación.

Sobre la fecha de las futuras elecciones catalanas, el expresidente de la ANC se ha mostrado reservado y ha recordado que la potestad para decidirla es del presidente. Sin embargo, Sànchez cree que habría que encontrar un día que en qué se pudieran convocar "con la certeza de que ha salido de la pandemia". En este sentido, para Sànchez, las elecciones que se celebran en Galicia y Euskadi "no garantizan esta normalidad".


1.000 días cerrado a la prisión


Desde que entraron, el 16 de octubre de 2017, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart han cumplido 1.000 días en la prisión. Sànchez ha explicado que allí dentro ha tenido "días buenos y no tan buenos", pero lo peor fue el 4 de diciembre del 2017, cuando el Tribunal Supremo permitió que la mayoría de los políticos que había cerrados salieran, pero no dejó que él y Cuixart también quedaran libres cuando ya lo tenían claro.

Preguntado por si nunca contempló el exilio, Sànchez ha dicho que no y ha señalado que el exilio tiene connotaciones "mucho más duras que la prisión". "No deja de ser una prisión con barrotes invisibles", ha señalado.


El esperado tercero grado


El expresidente de la ANC ha podido conceder una entrevista presencial a Catalunya Radio este domingo en virtud de un permiso que le han concedido y en qué tienen derecho todos los internos de prisiones que han cumplido una cuarta parte de su condena. El expresidente de la ANC, recluido en la prisión de Lledoners, ahora mismo está en régimen de segundo grado, a pesar de ya se le ha aprobado el tercero. Sànchez desconoce todavía cuándo podrá ir a dormir a su casa con la familia pero espera que pueda ser pronto ya que sólo falta la aprobación definitiva por parte del Departamento de Justicia.

El expresidente de la ACN también ha concedido una entrevista al diario Punto Hoy, donde habla de la mesa de diálogo y Pedro Sànchez y también de la fecha de las nuevas elecciones. En la conversación con el diario, se reafirma que la independencia es "irreversible" y también lamenta que a pesar de la represión haya dado su impresión, "es menos de lo que ellos querrían, y si no, sólo hay que fijarse en las posiciones que mantienen a los presos". Haciendo una mirada atrás, Jordi Sànchez dice que es probable que en el 2017 fueran ingenuos o inocentes, pero señala que la vida no se acaba y "han aprendido la lección".

 

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