No ha sido un 12 de octubre cualquiera. La fiesta nacional de los españoles ha transcurrido este lunes con elecciones generales en el horizonte; a exactamente 48 días. Después de un desfile militar en el madrileño Paseo del Prado marcado por la tensa visita que realizará esta semana Felipe VI a Ceuta, las principales autoridades del Estado se han reunido por la tarde en el Palacio Real. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han hecho un besamanos con el rey y, después, han mantenido conversaciones informales con periodistas. Ambos se ven vencedores. Uno cree que seguirá siendo el inquilino de la Moncloa y el otro cree que desahuciará políticamente al otro, después de una campaña que el PSOE intenta centrar en la vivienda.
El presidente del Gobierno considera que el electorado de izquierdas ha entendido las razones que motivaron la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre y encara la campaña electoral "movilizado". "Mucho más que en 2023", ha afirmado Sánchez en su conversación informal con periodistas. Aparte de mostrarse "muy optimista", ha aseverado que huele "miedo y nervios" en las filas del PP por una fuga de votos "brutal" hacia Vox. Por el contrario, percibe que el votante progresista y del PSOE tiene un grado de activación que no se veía desde las elecciones generales de 2019, posteriores a la moción de censura a Mariano Rajoy que lo llevó a la Moncloa.
"La campaña está donde la quiere el PSOE", ha afirmado el presidente, que ha intentado centrar la campaña en la crisis de la vivienda, convencido de que es una ventana de oportunidad para movilizar al electorado socialista o que opta por otras formaciones de izquierdas. Los populares, en cambio, centran la campaña contra Sánchez, ha opinado. El presidente español ha remarcado que la movilización a favor de la vivienda genera un escenario proclive a un debate sobre la solidaridad que, a su parecer, puede derivar en una nueva victoria del PSOE. "No es una movilización en contra, es a favor de derechos", ha añadido.
Según Sánchez, la derecha intentará plantear una campaña basada en insultos y mentiras. "Anuncian sacrificios y eso significa recortes", ha alertado en referencia a unas palabras de Feijóo este fin de semana. "El miedo no gana elecciones, y el insulto todavía menos", ha añadido. En cuanto a la fuga de votos a la extrema derecha, ha afirmado que los de Feijóo "compran todos los marcos a la ultraderecha" y ha señalado un "problema de credibilidad" del líder popular.
Unidad de la izquierda
Preguntado por la unidad de la izquierda y la decisión de Esquerra Republicana y Gabriel Rufián de ir juntos con Podemos, Sánchez ha dicho que la "unidad está en la calle" y que hay que convertirla en una "mayoría amplia" en el Congreso y en el Senado, donde espera ganar y poner fin a la mayoría absoluta del PP. No ha querido valorar la división de las fuerzas a la izquierda del PSOE. "Respeto su autonomía", ha afirmado.
Feijóo, sobre Vox: "Cordón sanitario no, pero cordón umbilical tampoco"
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado en su conversación con periodistas que la vivienda es "el mayor fracaso de este gobierno" y que no dará "ningún voto por perdido" hasta que cierren los colegios electorales el 29 de noviembre. Ha dicho que ninguna encuesta del PP le da un resultado inferior al de 2023. "Que Vox suba 3 o 4 puntos y que el PP se mantenga es algo inaudito en Europa", ha afirmado. "Cordón sanitario no, pero cordón umbilical tampoco", ha añadido refiriéndose a la formación capitaneada por Santiago Abascal.
Quien ha plantado al rey en los actos de este 12-O es precisamente Abascal, que ha viajado este lunes festivo a Ceuta con dirigentes de la extrema derecha francesa. El líder de Vox ya no hizo acto de presencia el año pasado con la excusa de que no quería coincidir en ningún acto con Sánchez.