El PSOE prepara una maniobra electoral que podría alterar significativamente la composición del Senado después de las elecciones generales del 29 de noviembre. Y la clave no es necesariamente conseguir más votos, sino aprovechar mejor los que ya tiene la izquierda. La dirección socialista estaría estudiando presentar candidaturas conjuntas con otras formaciones progresistas para disputar al PP el control de la cámara alta, donde los populares han dispuesto de una mayoría absoluta que les ha permitido condicionar la actividad parlamentaria durante toda la legislatura, con vetos, bloqueos y comisiones de investigación que han complicado la vida del ejecutivo progresista. La operación tiene una explicación matemática: el sistema electoral del Senado favorece extraordinariamente las candidaturas más votadas y, por lo tanto, la unión de diversas fuerzas puede transformar el reparto de escaños sin necesidad de que aumente el número global de electores que las apoyan.
La fórmula que estudia Ferraz consiste en llegar a acuerdos con los partidos situados a su izquierda para que concurran juntos al Senado, aunque compitan separadamente en el Congreso de los Diputados. La fórmula permitiría que sus socios de la izquierda obtuvieran más representación en el Senado a cambio de ayudarle a disputar al PP el control de la cámara. No se trata necesariamente de una gran coalición electoral para todas las instituciones ni de un pacto sobre un programa de gobierno, sino de un acuerdo específico para concentrar el voto en una cámara donde el sistema de votación puede convertir una pequeña diferencia de sufragios en una gran diferencia de escaños. Es decir, el PSOE y el Frente Amplio podrían ser rivales para conseguir diputados, pero aliados para elegir senadores.
Los socialistas esperan que se concrete la reorganización del espacio que integran Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns, entre otras formaciones, para saber con quién deben negociar. La propuesta ha sido bien recibida inicialmente por IU, Movimiento Sumar y Compromís, aunque todavía no hay ningún pacto general cerrado. El PSOE no estudia una única candidatura estatal, sino la posibilidad de impulsar listas conjuntas con otras fuerzas de izquierdas en diferentes circunscripciones. Los pactos podrían tener una composición diferente según el territorio, con el objetivo de concentrar los votos en los mismos candidatos y disputar al PP los tres senadores que habitualmente obtiene en las provincias donde es la fuerza más votada.
⚡️Peligra la mayoría absoluta del💧PP en el senado: ‼️Si hay una candidatura única de la 🔴izquierda al senado, el💧PP perderá la mayoría absoluta en la cámara.
— Electodatos (@electodatos) October 9, 2026
¿Por qué el Senado premia tanto al partido que gana?
Para entender la estrategia del PSOE hay que conocer una particularidad del sistema electoral español que a menudo pasa desapercibida. A diferencia del Congreso, donde los escaños se reparten proporcionalmente entre las candidaturas en cada circunscripción mediante el sistema D'Hondt, en el Senado se votan personas y no una lista cerrada. En la mayoría de provincias se escogen cuatro senadores, pero cada elector solo puede marcar un máximo de tres nombres en la papeleta. Incluso puede combinar candidatos de partidos diferentes. Los cuatro candidatos que reciben más votos son los que obtienen el escaño. Esto provoca que, habitualmente, el partido más votado consiga tres senadores y el segundo, solo uno. Los otros se quedan sin representación, aunque hayan obtenido un porcentaje considerable de sufragios. En las islas, Ceuta y Melilla se aplican reglas específicas.
Aquí es donde aparece la oportunidad que ha detectado el PSOE. Si la izquierda concurre fragmentada, sus candidatos compiten entre ellos y pueden facilitar que el PP obtenga tres de los cuatro senadores provinciales. Pero si presenta tres candidatos compartidos y concentra los votos de sus electores, puede disputar estas tres primeras posiciones a los populares.
Este es el mecanismo que los socialistas quieren explorar en varias circunscripciones. Ahora bien, la suma no es automática: los electores no están obligados a votar todos los nombres de una coalición, pueden mezclar candidaturas y algunos podrían rechazar el acuerdo. Además, unirse no garantiza superar al PP en todas las provincias.
El factor Vox también entra en los cálculos del PSOE
La maniobra socialista incorpora una segunda variable: la competencia electoral entre el PP y Vox. Dirigentes del PSOE consultados por El País consideran que el crecimiento de la formación de Santiago Abascal puede restar apoyos a los populares en determinadas circunscripciones, especialmente en las provincias del interior. Su hipótesis es que, mientras una parte del voto de derechas se reparte entre dos candidaturas, una izquierda agrupada podría concentrar suficientes sufragios para disputar los primeros puestos en la elección de los senadores. De esta manera, la estrategia intentaría aprovechar a la vez la fragmentación del voto conservador y superar la división del progresista. Es un cálculo político que, en cualquier caso, dependerá de los resultados reales del 29N.
¿Por qué es tan importante para el PSOE acabar con la mayoría del PP?
La respuesta hay que buscarla en los tres últimos años. En las elecciones de 2023, el PP consiguió 120 senadores de elección directa, frente a los 72 del PSOE, y consolidó posteriormente su mayoría absoluta gracias también a los representantes designados por los parlamentos autonómicos. Alberto Núñez Feijóo anunció entonces que su partido defendería su posición política desde el Senado, y los populares han utilizado la cámara alta como uno de los principales instrumentos de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. Han impulsado comisiones de investigación, promovido conflictos institucionales y modificado el Reglamento para reforzar su capacidad de intervención en la actividad legislativa. Uno de los episodios más significativos llegó con la ley de amnistía. El PP modificó el Reglamento del Senado para alargar su tramitación, una reforma que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional en marzo de 2025. Durante la legislatura también se han creado siete comisiones de investigación, entre ellas las relativas al caso Koldo, la SEPI, RTVE, el CIS y la dana de València. La disolución de las Cortes del 6 de octubre impidió sacar adelante una nueva comisión anunciada por Feijóo sobre la crisis migratoria de Ceuta.
Sin embargo, hay que hacer un matiz importante: el Senado no puede bloquear definitivamente la mayoría de las leyes aprobadas por el Congreso, que tiene la última palabra en el procedimiento legislativo ordinario. Sí puede introducir vetos y enmiendas, retrasar su tramitación y ejercer competencias de control político. Además, en determinadas decisiones constitucionales o institucionales, su papel resulta especialmente relevante. Por ello, perder la mayoría absoluta no significaría necesariamente perder toda capacidad de influencia, pero sí tener que negociar muchas iniciativas que hasta ahora el PP podía impulsar en solitario.
Los cálculos: hasta 45 senadores para la izquierda alternativa
La idea de las candidaturas unitarias no nace exclusivamente de Ferraz. La plataforma Senadores y Senadoras por la Democracia ha defendido públicamente la conveniencia de agrupar el voto progresista en el Senado y ha presentado simulaciones sobre los efectos de esta fórmula. Según los cálculos de esta plataforma, una coalición de izquierdas liderada por el PSOE podría conseguir 112 senadores de elección directa, mientras que el PP se quedaría con 84. Sumando otros representantes de izquierdas, la estimación situaría este espacio en 120 escaños. Por su parte, la diputada de Más Madrid, Emilia Sánchez Pantoja ha defendido en un análisis publicado en Agenda Pública que las fuerzas de la izquierda alternativa podrían obtener hasta 45 senadores gracias a candidaturas compartidas. Son simulaciones elaboradas por los promotores de la propuesta, no previsiones garantizadas. Dependen de las hipótesis sobre transferencia de votos, participación y reparto territorial de los apoyos. Tampoco incluyen necesariamente la composición final de la cámara derivada de los senadores designados por las comunidades autónomas.
Podemos ganar 45 escaños más en el Senado para una alianza progresista. Hoy escribo en @a_publica sobre el plan para cambiar la mayoría del Senado 👇🏼https://t.co/A9r6Oa2KsU
— Emilia Sánchez-P. (@EmiliaSPB) October 8, 2026
Ibiza, el precedente que el PSOE quiere extender
La fórmula ya tiene un precedente que los socialistas consideran útil. En las elecciones generales de 2023, el PSOE, Sumar, Esquerra Unida y Ara Eivissa concurrieron conjuntamente al Senado por Ibiza y Formentera y consiguieron el escaño de la circunscripción. Ahora la situación tiene una novedad importante: la reforma constitucional aprobada en mayo de 2026 reconoce por primera vez el derecho de Formentera a elegir un senador propio. Por lo tanto, el 29N, Ibiza y Formentera votarán separadamente, lo que abre un nuevo escenario electoral en las Pitiusas. Precisamente, esta reforma también obliga a matizar las cifras habituales sobre la composición del Senado. Hasta ahora había 208 senadores de elección directa, pero con la incorporación del nuevo escaño de Formentera se escogerán 209 en las elecciones del 29 de noviembre. A estos se añadirán los senadores designados por los parlamentos autonómicos, una representación que también puede variar en función de la población.
Una negociación complicada y con el tiempo en contra
A pesar de las posibilidades que los socialistas atribuyen a la maniobra, las dificultades políticas son evidentes. El PSOE necesita ponerse de acuerdo con formaciones que compiten con él electoralmente y que también tienen intereses territoriales diferentes. Además, las candidaturas conjuntas requerirían pactar quién ocupa cada una de las posiciones y cómo se distribuyen los representantes entre los partidos participantes. Y el calendario obliga a tomar decisiones deprisa. El viernes 16 de octubre acaba el plazo para comunicar las coaliciones electorales, mientras que las candidaturas se pueden presentar del 21 al 26 de octubre. Esto significa que los partidos pueden registrar una coalición antes de tener completamente resuelto el reparto de los candidatos, aunque después deberán formalizar las listas dentro del plazo legal.
El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, se ha mostrado dispuesto a estudiar la propuesta, pero ha advertido que no aceptaría una alianza limitada exclusivamente al PSOE e IU. Reclama una operación más amplia que implique el conjunto del espacio progresista. Movimiento Sumar también ve con buenos ojos la fórmula y Compromís ha reconocido que se está estudiando, mientras que Más Madrid y los Comuns todavía no han concretado una posición. EH Bildu, según las informaciones publicadas, quedaría fuera de esta negociación.