A la misma hora que España pasaba en Ginebra el examen de derechos humanos ante el Consejo de la ONU, el presidente español, Pedro Sánchez, intervenía ante el Foro Económico de Davos, en la primera aparición que protagoniza fuera de las fronteras españolas después de su investidura el 7 de enero gracias al apoyo de Podemos.

Mientras en Ginebra el secretario de Estado de Exteriores, Fernado Valenzuela, tenía que encajar las dudas planteadas sobre la libertad de expresión y reunión en España o sobre violencia policial, en Davos, Sanchez tomaba la palabra ante el Forum vanagloriándose de la salud de la democracia en España.

"España es vista en la actualidad por el mundo como democracia estable que quiere reafirmante sus valores desarrollando los derechos de los ciudadanos, luchando contra las desigualdades y comprometiéndose con la justicia social e igualdad entre hombres y mujeres", ha asegurado al empezar su intervención.

Sánchez ha proclamado que "ante la regresión nacionalista en todos los ámbitos" el gobierno del PSOE "está firmemente comprometido a un multilateralismo eficaz e inclusivo", y ha tranquilizado a la élite económica mundial asegurando que defenderá la justicia fiscal pero reducirá el déficit.

La intervención del presidente español ha provocado las ironías del economista Xavier Sala i Martín, un habitual de las reuniones de Davos. "Ningún otro líder de ningún otro país tiene que defender que su país es una democracia. Curioso que sí lo tenga que hacer Sánchez", reprocha.