El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha decidido aparcar unos días a su socio de pacto, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para intentar desencallar la investidura. Eso, tras reunirse ambos líderes para para reafirmar que el pacto de El Abrazo sigue siendo la base de cualquier negociación. No sea que el socialista tenga voluntad de incumplirlo. Si bien, el primer síntoma se produjo durante la reunión en la Generalitat con el president Carles Puigdemont, donde Sánchez asistió sin ningún miembro del equipo naranja. La situación era destacable: el día después de la investidura fallida del líder del PSOE, ambos equipos, de Ferraz y C's, habían anunciado que iniciarían una ronda de contactos con la sociedad civil y el resto de partidos, donde era precondición que asistieran representantes de las dos partes. El objetivo era sumar apoyos para la investidura del socialista, como habían intentado a lo largo de la semana anterior.

Primero quedaron con asociaciones de autónomos –un colectivo que es la principal preocupación en la estrategia de los naranjas–, y después, con la Unión Fotovoltaica en Madrid. Ahora bien, con Puigdemont el escenario se empezaba a perfilar diferente: El “deshielo” prometido por los de Ferraz a la Generalitat no pasaba por visitar al president catalán con Rivera, promotor de Inés Arrimadas. La duda asaltaba al diputado del Partit Popular (PP), Javier Maroto, cuando preguntó “¿Por qué no lleva a Rivera a la entrevista”?. La explicación quizás había venido semanas antes, de la mano de Miquel Iceta, del PSC, cuando tras someter a consulta de la militancia socialista el pacto de El Abrazo, dijo a los barones –en privado, pero pillado por este diario: “C's es de un anticatalanismo casi me atrevería a decir primario”.

¿Por qué no fue Rivera a la reunión con Puigdemont y hay 72 ayuntamientos del PSC en la AMI? ¿Por qué permite el PSOE que Parlon defienda el derecho a decidir?, dice el PP

Maroto, mordaz, instó a los naranjas a dar explicaciones por las “contradicciones” en el discurso del PSOE, en cuanto a la unidad de España. Primera, cómo "permite Rivera que haya 72 ayuntamientos del PSC en la Associació de Municipis per la Independència (AMI)?. Segunda, "¿cómo permite Rivera, que la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, dijera hace unos días que su formación era próxima al derecho a decidir, y que incluso, haya voces dentro del PSOE que también son partidarios?". Las palabras del popular fueron repicadas por su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, a la par que otro Hernando, Antonio, no quiso contestar a este diario sobre las dudas de Maroto. “Las curiosidades de él ya las satisfaceré en otro momento”, decía el diputado del PSOE, mientras se le escapaba la risa.

Pero esta vez, Albert Rivera ha vuelto “a permitir” –en términos Genoveses– otra situación díscola a su socio de pacto. Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, después de cruzarse WhatsApps y Telegrams –cosas de la democracia en el siglo XXI– se han llamado en torno a las 12 horas del miércoles, a iniciativa del líder del PSOE. La conversación ha durado 15 minutos, aunque han dado un paso relevante: se encontrarán antes de Semana Santa, ya que ambos creen que “es positivo que se normalice el diálogo”. Quizás habrán triunfado, en la aceptación de Iglesias, las tesis de Íñigo Errejón, más "moderadas" que las que tienen en jaque a Madrid. Pero los naranjas tampoco asistirán esta vez. La explicación no la ha tenido que pedir Javier Maroto, ya que los populares estaban ocupados en una convención con empresarios –y abriendo un expediente informativo a Rita Barberà-.

Iglesias y Sánchez, después de cruzarse WhatsApps y Telegrams –democracia en el siglo XXI-, se han llamado y se reunirán antes de Semana Santa

El argumento lo ha dado Miguel Gutiérrez, portavoz de Ciudadanos. “Hay un acuerdo firmado y es lo que hay encima de la mesa”. Asimismo, Gutiérrez ha asegurado que no dan “ninguna importancia a esta reunión”. El naranja lo justifica afirmando que "no hablarán del acuerdo" entre PSOE y C's, que está donde estaría el límite para permitir a Sánchez reunirse a solas. Para C's, más allá “de escenificar acuerdos, y repartir sillas, hay que conseguir un pacto para los españoles”. De hecho, es lo mismo que opina el líder de Compromís, Joan Baldoví, que también se ha reunido con C's y PSOE. Preguntado por qué se entrevistaba con los dos partidos, si su primera opción era la mesa a cuatro de los partidos de izquierdas, y el gobierno “a la valenciana", Baldoví ha considerado que “habrá" que seguir “explorando caminos". Asimismo, el valenciano valora como "miel sobre hojuelas” la reunión de PSOE y Podemos.

Pero como si Rivera no hubiera permitido ya bastantes reuniones en solitario al secretario general socialista, la última vendrá el jueves a las 17horas, por el lado del líder de Izquierda Unida (IU). Alberto Garzón se reunirá en solitario con el PSOE, y Ciudadanos está al corriente de ello. El encuentro servirá para reanudar el diálogo que ya hubo entre PSOE e IU para llegar a un acuerdo por "un gobierno de cambio”, según ha indicado Ferraz. En consecuencia, parece que el PSOE ha “recapacitado”, como le pedía retóricamente el presidente en funciones, Mariano Rajoy, hace unas semanas, y se ha dado cuenta de que su programa de investidura no gustaba a la mayor parte del Congreso, al estar firmado con Rivera.

C's no entiende por qué Rajoy ha rechazado la carta de reunión con ellos, "si el PP siempre dice que quiere un pacto"

Precisamente, un Rajoy que también ha rechazado la carta de C's de encontrarse con ellos, cosa que les sorprendre. "Si el PP siempre dice que quiere un pacto..." Sin embargo, el diario El Mundo ha publicado que a los populares habían pedido a los naranjas que " faciliten" un encuentro con el líder socialista. Pero Sánchez, en un intento de sacar adelante su investidura, parece haber aparcado el coche de Rivera por unos días –aprovechando la usual permisividad de los naranjas, que todavía quieren seducir al PP. Si bien, Ciudadanos no tendría que sufrir demasiado, ya que después de todo, si el pacto de El Abrazo fracasa, las encuestas le vaticinan un aumento electoral. De esa manera, podrían irse con los populares para formar gobierno, y dejar aparcado al PSOE, a quien tantas cosas le han permitido ya, como diría Javier Maroto.

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