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Pedro Sánchez reúne este sábado en la sede central de los socialistas de Ferraz el Comité Federal del PSOE, el máximo órgano del partido entre congresos. Lo hace un año más tarde de celebrar uno después del encarcelamiento preventivo de Santos Cerdán. Nada ha cambiado; en todo caso se ha agravado. Los socialistas celebran un nuevo cónclave con todavía más casos de corrupción sobre la mesa, con algunos más agravados que antes, y ya con un exsecretario de Organización condenado a veinticuatro años de prisión. Hay tensión interna. El PSOE sale tocado de las elecciones que se celebraron los últimos meses en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. La demoscopia indica que pueden hundirse todavía más. Este comité servirá para los plazos para presentar candidaturas a las elecciones municipales y autonómicas.

El Comité Federal cerrará una semana especialmente dura. Se producirán siete días exactos desde que el juez Juan Carlos Peinado —el CGPJ estudia si hay que abrirle un expediente disciplinario— le retiró el pasaporte a Begoña Gómez. El lunes, además, llegaban noticias demoledoras desde el Tribunal Supremo. La sentencia del caso Mascarillas condenaba a veinticuatro años de prisión a José Luis Ábalos —exministro, exsecretario de Organización del PSOE y antiguo escudero de Sánchez— por las comisiones ilegales cobradas durante la pandemia del coronavirus para adjudicar a dedo la compra de material sanitario. Con el empresario corruptor, Víctor de Aldama, el Supremo enviaba un mensaje claro a otros investigados por tramas corruptas de los socialistas: quien confiese, colabore y delate será recompensado.

Será el primer Comité Federal con un expresidente del Gobierno, y del PSOE, imputado en un caso de corrupción. Hará un mes desde que la Audiencia Nacional hizo público que investigaba a José Luis Rodríguez Zapatero por la trama del rescate a Plus Ultra, cosa que después abrió un nuevo caso; el de las joyas de 1,3 millones de euros escondidas en la caja fuerte de su despacho. Y hará los mismos días que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entraba en la sede de Ferraz a recopilar más información sobre la trama Leire, un caso que revela unas cloacas lideradas por Santos Cerdán —el relevo de Ábalos al frente de la Secretaría de Organización del PSOE— para obtener información o actuar contra jueces, fiscales y mandos de la UCO vinculados a causas contra los intereses de Pedro Sánchez.

Imagen de archivo del pasado Comité Federal del PSOE / Foto: EFE

El miércoles Sánchez comparecía en el Congreso de los Diputados para intentar delimitar cuáles de las causas que le acechan son lawfare y cuáles no, para así convencer a la cámara de que no existe una corrupción socialista generalizada. De poco le sirvió la comparecencia al presidente español. Al día siguiente, el jueves, una mayoría del hemiciclo compuesta por Junts, PP y Vox le reclamaba dimitir o bien someterse a una cuestión de confianza. Los populares, por cierto, celebran este sábado en Barcelona el congreso del PP catalán. A mediodía, Alberto Núñez Feijóo tomará la palabra y podrá responder al mensaje que pronuncie Sánchez en Ferraz.

El día de la marmota: un año después del caso Cerdán

Se espera que el discurso que pronunciará Sánchez en el arranque del comité tenga los mismos pilares que el del miércoles en el Congreso: reivindicarse como una víctima del lawfare admitiendo que las tramas de Ábalos y Cerdán no lo son; motivo por el que hay que pedir disculpas. De ser así, será el día de la marmota. Hace un año Sánchez hacía un discurso en el mismo sentido ya sobre Cerdán; una jornada agravada porque también se hacían públicos los casos de acoso sexual de Paco Salazar en la Moncloa, quien iba a entrar en la nueva Secretaría de Organización. Decía Sánchez en aquellas fechas que valoró dimitir, pero que "no tiraba la toalla" porque es "un político limpio". También está previsto que este año se presente un informe de balance sobre "transparencia y buena gestión", presentado por la actual número tres del partido, Rebeca Torró. Este documento recogerá las medidas implantadas desde su llegada a Ferraz después de la salida de Cerdán por el caso de corrupción.

Sánchez en rueda de prensa en la sede de Ferraz después del caso Cerdán / Foto: EFE

Oposición interna

La del presidente español es la única intervención que se escuchará en abierto. Las siguientes siempre se hacen a puerta cerrada. Se espera que el siempre crítico Emiliano García-Pagelidere la oposición interna y —igual que Junts, PP y Vox— pida a Sánchez dar un paso al lado. Ya hace tiempo que pide elecciones anticipadas. Este viernes el dirigente del PP Elías Bendodo exhortaba a los cargos socialistas a "alzar la voz" contra la corrupción del PSOE. Paralelamente, Roberto González, portavoz de ReactivaPSOE, aseguraba en declaraciones a Telecinco que el sector crítico del partido tiene representación dentro del Comité Federal del PSOE y confiaba en que algunos dirigentes expresen su malestar con la dirección. Afirmaba que alcaldes, concejales y responsables orgánicos están preocupados por la situación del partido y reclamaba una "regeneración absoluta", con primarias abiertas, la dimisión de la ejecutiva y elecciones generales antes de final de año.

Los barones del PSOE quieren separar las generales de las autonómicas y municipales. Este sábado viajarán hasta Madrid 300 dirigentes del PSOE procedentes de todas las federaciones territoriales. Algunos respiran más aliviados desde que el presidente español prometió no celebrar un superdomingo; temen que el PP arrase. Tenía este mismo miedo el PNV, y Sánchez lo ha garantizado a uno de sus socios de investidura. En todo caso, este comité federal representará para los socialistas el arranque del nuevo ciclo electoral: en un año se habrán tenido que haber celebrado las tres elecciones. Se abordará la ratificación del calendario de primarias para las municipales y autonómicas de 2027.