La trazabilidad de las reuniones en Suiza

Entre las cosas que han salido a la luz pública con las agendas de los años 2024 y 2025 del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero están sus viajes a Suiza para entrevistarse con el president en el exilio Carles Puigdemont como resultado de los acuerdos de investidura de Pedro Sánchez entre el PSOE y Junts per Catalunya. Las agendas permiten seguir la trazabilidad de los encuentros celebrados en el Centro para el Diálogo Humanitario Henri Dunant, conocido habitualmente como Fundación Henry (o Henri) Dunant, con sede en Ginebra. Pues bien, más allá del bloqueo evidente de muchos de los temas sobre los que allí dentro se habló con la mediación del diplomático salvadoreño Francisco Galindo Vélez, designado como verificador o coordinador del mecanismo internacional entre PSOE y Junts en Suiza, destacan dos cosas: la primera, que Zapatero estuvo en esa mesa de negociación desde el primer momento; la segunda, que antes y después de las reuniones iba a Moncloa para entrevistarse primero con el ministro Félix Bolaños y después con Pedro Sánchez.

Repito: allí en Suiza se habló de muchos temas, pero el desarrollo de los acuerdos fue tan deficiente que el resultado final ha sido la ruptura entre el partido de Carles Puigdemont y el presidente del gobierno. Pero también ahora sabemos por las agendas algo que desconocíamos. Si el interlocutor de Zapatero previamente a las reuniones en Suiza era el ministro de Presidencia y de Justicia y a la vuelta las explicaciones se le daban al presidente del ejecutivo, debe querer decir que eran unas reuniones más del Gobierno con Junts que del PSOE con Junts, ¿no? Otro si, la información de las reuniones en Suiza se mantenía en un círculo cerrado Zapatero-Sánchez-Bolaños-Cerdán-Juanfran Serrano y no consta que en la ejecutiva del PSOE se debatieran nunca asuntos que se habían abordado en las reuniones de Suiza. ¿Era también Bolaños un hombre de Zapatero y un tapado controlado ante un posible derrumbe de Sánchez?

En lo que se ha filtrado, que no es todo el material recogido por la UDEF, no aparece ni un papel de las conversaciones en Suiza

En lo que se ha filtrado, que no es todo el material recogido por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional (UDEF), no aparece ni un papel de las conversaciones en Suiza. Evidentemente, en el despacho debía haber material al respecto, ya que cada parte tomaba en Suiza sus propias notas y tenía acceso a las actas que se iban aprobando. Han sido dos años con reuniones casi mensuales, que resumen cientos de horas habladas entre las dos partes. ¿Por qué la UDEF no lo ha adjuntado aún al titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama? ¿En qué momento sabremos de eso? Es una de las piezas informativas del puzle que, seguramente, ha entrado a formar parte de una estrategia mediática que, en estos momentos, ya no está totalmente en manos de Junts y del PSOE, sino de la Policía Nacional.

Y si en el terreno de la justicia, las agendas del expresidente se han convertido en una mina y en objeto de todo tipo de chascarrillos —ya señalé ayer que se hubiera tenido que eliminar todo lo que es personal y no afecta a la causa—, Zapatero ha pedido la nulidad de todo el caso Plus Ultra por vulneración de derechos fundamentales y ha solicitado que se excluyan del procedimiento las pruebas obtenidas en todas las entradas y registros acordados tanto por el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid, que empezó a investigar el caso, como por la Audiencia Nacional. Este mismo argumento fue utilizado por los independentistas en causas que tenían algún punto en común de relación —por ejemplo, el caso Volhov— y ya sabemos cómo acaban. Con el desistimiento de la demanda de nulidad. Mucho me temo que este será el camino que seguirá la petición de Zapatero.