El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha instado a su formación a liderar una confluencia de las izquierdas con el objetivo de frenar el avance del “fascismo y de las políticas conservadoras” más extremistas. El acto, en el Campus Ciutadella de la UPF en Barcelona, ha sido moderado por el exlíder de los Comuns, Xavier Domènech, y ha contado con la participación de la dirigente de Podemos, Irene Montero, que ha defendido la necesidad de reforzar los principios éticos y sociales de la izquierda frente a la derecha. Rufián ha abierto su intervención con un recuerdo del pasado histórico de Catalunya y de su formación. Ha destacado que ERC ha sido llamada a defender los valores antifascistas desde sus inicios y ha recordado a los presidentes del partido que habían sufrido represalias por parte de la derecha extrema. “Ha habido dos preguntas clave que me he hecho: ¿por qué un independentista está aquí? ¿Y qué hay que hacer? Yo no tengo ningún tipo de verdad mágica. Formo parte, de forma orgullosa, de ERC, un partido que ha sido llamado a frenar el fascismo. Tenemos un presidente fusilado por el fascismo y, hace poco, un presidente encarcelado por el fascismo. Lo que viene será un enorme sufrimiento social”, ha afirmado Rufián, que no ha concretado la fórmula para frenar el auge de PP, Vox y Aliança.

“Quiero Junqueras presidente. No es incompatible”

Rufián ha aprovechado para defender su proyecto personal dentro del espacio independentista. Ha reconocido que su aspiración principal es ver Oriol Junqueras como presidente de Catalunya, y que esta voluntad no es incompatible con el impulso de una izquierda plural y unida contra la derecha extrema. “Quiero que Junqueras fuera el presidente de mi país, que es Catalunya. Lucho para que Catalunya algún día sea independiente. Pero esto no es incompatible con intentar construir una izquierda fuerte y unida ahora mismo”, ha explicado. Tanto Rufián como Montero han coincidido en señalar que la extrema derecha crece alimentada por el anticatalanismo y el antipodemismo, y que solo una izquierda sólida y plural podría defender derechos sociales, convivencia y el derecho a la autodeterminación en Catalunya y Euskadi. “Si no somos capaces de hacerlo, lo que viene será salvaje. Si pudieran, nos ilegalizarían. Me niego a que mi sufrimiento político crezca en detrimento de la gente”, ha concluido Rufián, que ha llegado a decir que prefiere "llenar" tiktoks que bibliotecas. "Porque mi hijo mira Tiktok", ha dicho, enviando un mensaje a los jóvenes. 

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Rufián en la UPF / ACN


El portavoz republicano ha subrayado que la creciente presencia de la extrema derecha, encabezada por Santiago Abascal, ha situado a la izquierda ante un reto histórico. Ha denunciado que la propaganda de estas fuerzas ha llegado a nivel personal e institucional, y que hay que responder sin complejos. “Veo a Abascal generar sufrimiento. No me hace menos catalán decir que quiero frenar esto”, ha afirmado, insistiendo en que la defensa de los valores democráticos y antifascistas no estaba reñida con el independentismo. En este contexto, Rufián ha reclamado una estrategia de unidad electoral de la izquierda, tanto en Catalunya como en el ámbito estatal. Ha recordado experiencias pasadas como la confluencia que encabezó Podemos y ha defendido que ERC puede ejercer un papel similar, inspirando a la izquierda española hacia un proyecto más confederal. “Tenemos una bala. Está de moda ser un canalla, pero estamos llamados a tener la responsabilidad histórica de inventarnos algo electoral para intentar frenarlo. No puede ser que solo haya dos derechas y catorce izquierdas. Llega un punto en que hay que confluir electoralmente, como se ha hecho en Andalucía. Es muy importante que Podemos dé un paso adelante y que haya una izquierda soberanista”, ha afirmado.

El discurso de Rufián ha abordado también cuestiones económicas y sociales que han generado decepción entre los votantes de la izquierda. Ha denunciado la desigualdad y la influencia de los grandes grupos empresariales sobre el voto popular, poniendo ejemplos concretos como el Mercadona y su propietario, Juan Roig. “Nos hemos decepcionado en muchos casos, como en la vivienda. La pregunta que nos tenemos que hacer es por qué un currante del Mercadona votaba lo mismo que Juan Roig. Tenemos que reconocer que hemos decepcionado. Yo no quiero gobernar España, sino asegurar que cada familia tenga una casa”, ha dicho, reivindicando una política más próxima a las necesidades de la ciudadanía.


Montero insiste con la vivienda, el acceso a la educación y la salud

Por su parte, Irene Montero ha subrayado la necesidad de que la izquierda recupere su fuerza moral y social ante los discursos de la derecha. Ha insistido en que la defensa de los derechos sociales no puede quedarse solo en papel, sino que debe ejercerse desde las instituciones. “Hay mucha gente que quiere izquierda, mucha gente harta de agachar la cabeza”, ha señalado. Montero ha recordado que los derechos sociales y la seguridad no son abstractos, sino medidas concretas que afectan la vida cotidiana. Ha denunciado que muchos partidos se han convertido en portavoces de los rentistas y que no han garantizado derechos como la vivienda o el acceso a la educación y la salud. “Nuestros discursos no pueden quedarse solo en un papel. Escribir que la vivienda es un derecho ya lo había escrito muchísima gente. Algunos partidos han sido portavoces de los rentistas y no han garantizado ningún derecho. Los discursos bestias se han normalizado, pero nosotros tenemos que poner los derechos en el centro”, ha añadido.

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Irene Montero en la UPF / ACN


El acto ha reunido cerca de 300 personas entre sala y anexo, con varios miembros de la dirección de Esquerra Republicana, como Oriol López o Laura Pelay, mientras que también ha contado con la asistencia de Joan Tardà o Anna Gómez. Por parte de Podem y los Comuns, ha contado con la presencia de Joan Mena, Ione Belarra y Gerardo Pisarello. En su presentación, Xavier Domènech ha definido a Montero como la Pasionaria de la izquierda actual y a Rufián como el Robespierre de la izquierda catalana. “Es el puño de hierro contra la derecha española y catalana”, ha dicho.