Mariano Rajoy ha recibido el primer 'no' en la que se prevé como la segunda investidura fallida en España en menos de seis meses. El presidente en funciones ha sido tumbado por el Congreso encajando la pesadilla del fracaso con 180 votos negativos. Los 170 'sí' resultantes de los pactos con Ciudadanos y Coalición Canaria han sido insuficientes para alcanzar la confianza de la cámara y la mayoría absoluta requerida en esta primera ronda. Las perspectivas que el escenario cambie hasta el viernes son escasas: Pedro Sánchez ha sentenciado que no se abstendrá y la tensión entre ambos difumina la expectativa de un entendimiento futuro con Rajoy.
El resultado de la votación era esperado y el gallego lo ha encajado mirando hacia el mes posterior a las elecciones vascas y gallegas –25 de setiembre–. En octubre el popular tiene pensado intentar otra vez la investidura. Por eso, ha interpelado Sánchez en un duelo al estilo del viejo bipartidismo donde le ha exigido que se abstenga y le deje gobernar. "Dependo de usted" ha confesado. Rajoy se ha pasado entonces al tono mordaz y ha escenificado la creencia de que así será. "Usted siempre ha dicho que no habría terceros comicios y yo confío en su palabra", ha increpado al socialista.
La dureza dialectal mutua difumina la posibilidad de que Sánchez acabe cediendo. Así las cosas, el primero ha dejado dos pistas en el aire que podrían ser la solución de la investidura: el candidato y el programa de gobierno. El líder del PSOE ha ahorrado reproches al PP y se ha centrado en Rajoy y su "credibilidad" como jefe del ejecutivo. Segundo, ha lamentado las políticas "continuistas" del pacto con C's, orientadas según cree a "perpetuar la precariedad". El 'no' rotundo de Sánchez le ha permitido ensombrecer a Podemos y recuperar el liderazgo de la oposición y de la izquierda.
La falta de confianza de la cámara hacia Rajoy vive también en su socio de acuerdo. El líder de C's ha marcado la distancia con el gallego después de virar al 'sí' en su investidura a cambio de un paquete de reformas. Mucho ha cambiado: hace seis meses invitaba a la bancada del PP a la "rebelión" hacia el presidente popular. Sin embargo, esta vez el político catalán ha increpado al PSOE que se sume y no "bloquee" su pacto. El duelo entre los dos partidos grandes ha permitido a C's reivindicar "el espacio de centro" de su formación, a pesar de participar en el esperado fracaso de dos investiduras.
Las aspiraciones nacionales ahogadas por el pacto entre el PP y C's han encendido a ERC, el PDC y al PNV. Este propugna la defensa a ultranza de la unidad de España, pero Joan Tardà ha exhibido "falta de miedo" para culminar la independencia a través de un referéndum. Francesc Homs ha cargado sobre la cuestión del trilingüismo, que considera "un ataque a la inmersión lingüística". El duelo de Rajoy con Esteban ha tenido un trasfondo en clave de los comicios vascos y el primero ha dado pistas para virar al 'Sí': reconocer la nación vasca y corregir la "recentralización" económica del acuerdo, entre otras cuestiones.
Sánchez continúa ambiguo sobre si pretende liderar una alternativa a Rajoy para evitar terceras elecciones. Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha tendido la mano al socialista para que lo haga, ilustrando una proximidad hacia el PSOE. El tono es ya distinto: en seis meses Iglesias ha pasado de la "cal viva" de los GAL a agradecer a Ferraz los gobiernos liderados en el pasado. Por el lado de la plurinacionalidad y el derecho a decidir, Tardà y Homs se han sumado a la petición, a cambio de un referéndum para Catalunya. Los republicanos han lamentado que el PSOE "prefiera" no reconocer este derecho a batir al PP.
Con el 'no' del PSOE, Podemos, en Comú Podem, Compromís, En Marea, el PNV, EH Bildu, PDC y ERC, la sesión se levanta y se repetirá el viernes. La votación será a a misma hora que este miércoles y Rajoy sólo necesitaría 11 abstenciones para pasar la investidura. Las perspectivas son de que no lo vaya a lograr y las 48 horas que quedan por delante supondrán un reto para el PSOE. Todas las miradas están puestas en Ferraz: tanto si pretende posponer la perspectiva de una abstención como si pretende liderar una alternativa a Rajoy.
