La visita del secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, al Parlament de Catalunya, ha tenido una respuesta contundente por parte del presidente en funciones, Mariano Rajoy, hacia la CUP y la presidenta del legislativo catalán, Carme Forcadell, con quien Otegi mantuvo una conversación en privado. "No representó, como era su obligación, el sentir de los ciudadanos de Catalunya, e hirió los sentimientos de las víctimas y de millones, millones de personas. Y lo siento mucho, nosotros sí estaremos en nuestro lugar", ha advertido el presidente del Partido Popular (PP), sin concretar más.

El presidente en funciones no solamente se ha mostrado molesto porque Forcadell como cargo institucional recibiera a Otegi, sino también porque los diputados cupaires, como Anna Gabriel, lo invitaran. "Se hizo a iniciativa de un partido extremista como es la CUP, delante del cual algunos dirigentes políticos se han rendido. Nosotros no lo haremos", ha remachado, en alusión indirecta hacia la formación Junts pel Sí, quién gobierna con apoyo cupaire.

Su vicesecretario de comunicación, Pablo Casado, ya lamentó ayer que el político vasco fuera visto como un "hombre de paz" y no como un "terrorista". "No es un señor pillado en una herriko taberna imprimiendo pasquines, es un terrorista, y que haya cumplido su condena no lo hace inocente", consideró Casado, emplazándolo a "pedir perdón a las víctimas". 

El líder del PP ha pronunciado estas palabras durante el cierre de un acto en Palma de Mallorca, de nombre "Malas prácticas de gobiernos extremistas, buenas prácticas de gobiernos populares". Este tenía el objetivo de presentar una serie de materiales donde se denunciaban determinadas políticas, de forma parcial y sin contextualizar, en los gobiernos sustentados por PSOE y Podemos en 6 comunidades autónomas y 11 ciudades españolas.

Sobre estos gobiernos y valorando la charla, el presidente en funciones ha indicado que los asistentes habían tomado "un baño de realidad". En un punto determinado ha hecho alusión a aquellos "gobiernos pendientes del titular, que siempre tiran la culpa a los otros, a un sujeto político indeterminado nombrado Madrid", ha dicho entre risas de los asistentes, seguramente haciendo referencia a la Generalitat de Catalunya y el procés.

Para desmarcarse de aquello que Génova considera "los gobiernos extremistas" ha subrayado los acontecimientos recientes de la legislatura, como los intentos del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, de formar gobierno con Podemos y Ciudadanos. "Siempre hacen lo mismo, dividen el gobierno en compartimentos separados; ¿qué gobierno habría salido de los 18 que se sentaron en aquella mesa?", ha preguntado retóricamente, en alusión al encuentro entre los tres partidos, hacia el final de la legislatura fallida.

En declaraciones informales después de la clausura del acto, Rajoy ha asegurado que no es "competencia" suya la prohibición de las esteladas.