Después de fracasar este mediodía la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, el reloj empieza a correr. El artículo 99.5 de la Constitución española determina que "si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiera obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá las dos Cámaras y convocará nuevas elecciones con la ratificación del presidente del Congreso".

De manera que si antes del 23 de septiembre el Rey no propone un nuevo candidato a la presidencia, el monarca, con el acuerdo de la presidenta del Congreso Meritxell Batet, disolverá las Cortes al día siguiente y convocará nuevas elecciones 47 días después, el domingo 10 de noviembre. Serán las terceras elecciones en lo que llevamos de año.

Pedro Sánchez y destacados representantes del PSOE se han mostrado más favorables a convocar unas nuevas elecciones antes que intentar la investidura por segunda vez. La fórmula del gobierno de coalición con Unidas Podemos no era del agrado de Pedro Sánchez, y todo apunta a que no querrá intentarlo de nuevo. La desconfianza entre ambas formaciones es ahora abismal. Por otra parte, las encuestas con que trabajan en Moncloa y Ferraz dan unos mejores resultados al PSOE. Habrá que ver, sin embargo, qué factura le pasa la fallida negociación para un acuerdo con los de Pablo Iglesias.

Esta repetición ya tuvo lugar en 2016, después de la fallida investidura en el mes de marzo de Pedro Sánchez, con el apoyo de Ciudadanos. Pasaron dos meses sin que prosperase ninguna candidatura y las Cortes se disolvieron para repetir las elecciones el 26 de junio de aquel año.

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