El president Puigdemont no aceptará una inhabilitación del Tribunal Constitucional. "Solo el Parlament me puede suspender", ha asegurado el líder del Ejecutivo al diario francés Le Figaro, desde donde se ha mostrado impasible a los embates del Gobierno en los últimos días.

Es más, en la entrevista, el president ha asegurado que el Govern no detendrá el referéndum del 1 de octubre en ningún caso y con independencia de los pronunciamientos que haga el Alto Tribunal.

Puigdemont ha recordado que existe una mayoría de catalanes que apuestan por un referéndum de autodeterminación, una voluntad que se verá plasmada en la votación del 1-O independientemente de si el TC decide apartarlo. "Suspendiéndome o expulsándome de mi despacho, Madrid no anulará esta voluntad", ha señalado el president, que ha añadido que no existe "un poder lo suficiente fuerte" como para parar "el gran colegio electoral" que será Catalunya el próximo 1 de octubre.

Ignorar el TC

El president no solo ha abierto la puerta a desafiar el TC en caso de una inhabilitación, sino que ha asegurado que el referéndum se hará aunque el Alto Tribunal decida suspender la ley del referéndum, que es el que tiene que permitir la votación del 1 de octubre. "Ninguna suspensión, ninguna amenaza podrá impedir que los catalanes decidan su futuro de manera democrática", ha advertido Puigdemont en un claro desafío al Gobierno.

Independencia en 48 horas

El president ha vuelto a insistir en la idea de que si el resultado es favorable a la independencia en la votación del 1 de octubre, se proclamará la independencia 48 horas después de la publicación de los resultados.

Puigdemont ha explicado que los resultados pueden tardar entre siete y diez días a publicarse, un recuento que por lo tanto sería más lento que otras convocatorias electorales. Según el president, llegada esta fecha, explicarán que Catalunya "se transforma en un Estado independiente".

Después de esta proclamación, se abrirá una transición que culminará con unas elecciones constituyentes, que permitirán la redacción de la Constitución catalana, que después tendrá que ser ratificada por la ciudadanía catalana. Será entonces, así lo explica Puigdemont, cuando Catalunya ya pueda actuar como un Estado.

Pide participación

La participación es uno de los factores clave para el éxito del referéndum, según Puigdemont. Después de la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión, que apuntaba a una participación del 67,5%, Puigdemont ha pedido que los catalanes acudan a las urnas el 1 de octubre para dar legitimidad a los resultados. El presidente ha subrayado que una "participación ridícula equivaldría a perder el referéndum".

Ahora bien, para conseguirlo, Puigdemont ha explicado que el Govern no se posicionará a favor de la independencia, sino que mantendrá una "neutralidad escrupulosa" que, además, estará vigilada por varios observadores internacionales, tal como establece la ley del referéndum.