Carles Puigdemont ha rechazado una "solución personal" a su causa, porque aceptarla "sería una renuncia política". En un texto publicado este domingo sobre los cinco años en el exilio, el president ha pedido que se respete su "estrategia" y "posición" sobre el procés. Y lo ha dicho porque le consta que "en las conversaciones entre PSOE y ERC vuelve a salir la necesidad de resolver" su situación. "Si no se lo he pedido ni se lo he autorizado, ¿por qué razón insisten? ¿Qué buscan?", se ha preguntado.

Hoy por hoy, se sabe que los socialistas y los republicanos negocian para la reforma del delito de sedición. Pero Puigdemont ha cuestionado que esta reforma pueda ayudar a alcanzar la independencia. "Puedo entender los beneficios que tiene para el estado español el hecho de que yo aceptara una resolución basada en la reforma del código penal, pero los beneficios para el procés de independencia no los veo por ningún sitio", ha subrayado en el escrito. Así pues, ha asegurado que mantendrá el pulso al Estado: "Me he hecho más resiliente ante las adversidades y tengo muchas más razones para seguir confrontándome a un Estado que no busca solucionar el conflicto sino liquidarnos como nación".

Emisarios del PSOE

Puigdemont ha reconocido que el PSOE le ha enviado emisarios proponiéndole pasar por el Tribunal Supremo a cambio de un indulto o de modificar el delito de sedición, pero ha dejado claro que no lo ha aceptado. "Sobre esta cuestión he sido explícito en público y en privado, ante todos los interlocutores que se me han dirigido para proponerme "soluciones felices". También a gente del PSOE que varias veces me han venido a ver para generarme expectativas de un buen trato, vía reforma del Código Penal, y un indulto. Siempre y cuando, claro, aceptara comparecer ante el Supremo. Seguro que Pedro Sánchez sabe de qué hablo", ha apuntado. Pero el president ha insistido que no sabe "cuál es el beneficio de la reforma del delito de sedición para la resolución del conflicto político entre España y Catalunya".

 

El president ha asegurado que en estos cinco años ha procurado "mantener la acción política en el mismo marco". "Pueden cambiar tácticas y algunas estrategias determinadas a causa de las circunstancias, pero el sentido de la estrategia general es lo mismo y no hay ningún motivo para cambiarla", ha añadido. Entonces, ha explicado que se marchó al exilio porque "continuar el camino decidido por el pueblo" se podía hacer "en mejores condiciones" desde fuera. Así, ha defendido que abrió "una etapa nueva" para ampliar "el conocimiento internacional de la crisis catalana" y "el arbitrio" de los tribunales españoles. "Y así reforzar la posición que mantenía a una sociedad civil movilizada y unida para, de esta manera, reponernos del golpe del 155 y proponer una continuación del procés en torno a los mismos ejes que lo habían hecho posible: unidad política, movilización ciudadana, no violencia, democracia", ha concluído.

Con todo, Puigdemont ha agradecido "la ayuda internacional" que ha recibido en estos últimos cinco años y ha trasladado su "afecto y apoyo" a los exconsellers Lluís Puig, Clara Ponsatí y Toni Comín. A quien no ha mencionado en el texto es a la actual consellera de Acció Exterior, Meritxell Serret, con la cual compartió exilio. Fue durante marzo del 2021 cuando Serret volvió a Catalunya para comparecer ante el Tribunal Supremo y ejercer de diputada. Más de un año después, la Fiscalía le pide un año de inhabilitación por desobediencia el 1 de octubre.