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Conmocionado y mucho más frágil de lo habitual, Óscar Puente ha comparecido este miércoles en rueda de prensa para dar explicaciones sobre el nuevo siniestro ocurrido en menos de un año en la misma línea de alta velocidad española, la que conecta Madrid con Sevilla. Por ahora, el ministro de Transportes no dimitirá, según ha asegurado a los periodistas que ha atendido este mediodía. En sus explicaciones ante la prensa, el socialista ha situado el origen del accidente ferroviario de Toledo, que ha provocado al menos 68 muertos, en una orden del centro de control de Adif: autorizar un AVE de Renfe a reanudar la marcha con normalidad a pesar de tener un tren de Iryo parado delante y una señal roja. Desde este mismo centro de control, en la madrileña estación de Atocha, Puente ha hablado de una decisión equivocada; una actuación por parte de los operarios que es "inexplicable" por parte de los operarios.

Según el relato de Puente, hacia las 8:30 horas el sistema de control LZB de la estación de Urda ha caído por un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red; un problema "informático" que se produce con normalidad. Automáticamente, en un tramo de 63 kilómetros, los trenes se han quedado sin este sistema de seguridad y se han detenido. A partir de ese momento, ha tomado el mando el centro de control 24 horas de Adif de Atocha. Hacia las 8:36 horas, se ha tomado la fatal decisión de que el tren de Renfe reanudara la marcha con normalidad. Puente ha explicado que en ese tren había "una meta cero", que "obligatoriamente se tenía que detener" y que, de acuerdo con la reglamentación y los protocolos de Adif, no podía reanudar la marcha con normalidad, porque el circuito de vía estaba ocupado por el Iryo y había "una señal roja que impedía reanudar la marcha".

Entre las 8:36 y las 8:53 horas, el AVE ha recorrido unos 25 kilómetros, alcanzando una velocidad que, según el ministro, todavía desconocen, pero que en aquel tramo "puede llegar a ser de hasta 200 kilómetros por hora", hasta impactar contra el Iryo. Puente ha detallado que, si se reanudaba la marcha, se debería haber hecho en lo que se denomina "marcha a la vista", a un máximo de 40 kilómetros por hora para poder anticiparse a un obstáculo de este tipo.

Además, ha insistido en que también es inexplicable que en todo aquel rato ningún trabajador, auxiliares incluidos, no se dieran cuenta de que se había cometido un error terrible. Ha horrorizado a los periodistas presentes en la sala saber que la tragedia podría haber sido doble: han escuchado grabaciones de las comunicaciones y esta misma instrucción equivocada se ha dado a otro tren; pero en aquel caso el maquinista ha corregido al centro de control advirtiendo que el protocolo le obliga a circular a velocidad de marcha a la vista, no en plena normalidad.

Puente descarta por ahora dimitir

Preguntado por si dimitirá o si ha puesto el cargo a disposición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el ministro ha respondido que "en este momento" no piensa en sí mismo. Ante la insistencia de los periodistas, que le han preguntado también cómo se encuentra emocionalmente, el ministro ha afirmado: "Cómo estoy yo, pues creo que es bastante fácil de entender, pero es irrelevante; lo importante son las familias".

Puente se ha comprometido a dar más explicaciones en un futuro: "Compareceré las veces que sea necesario y daré las explicaciones pertinentes; por lo tanto, todo lo que ahora no pueda esclarecer, permítanme que me remita a comparecencias posteriores". "Yo no he atribuido responsabilidades de momento a nadie; es la investigación quien lo tendrá que hacer", ha dicho sobre la autoría de la decisión trágica. Sobre el operario que la dio, ha confirmado que lo tienen identificado, pero que no han hablado con él y que "está obviamente sometido a lo que la investigación determine".