Manuel Marchena, el juez del Tribunal Supremo que condenó a los líderes independentistas por el 1 de octubre, fue tanteado por el PSOE y el Partido Popular para ofrecerle la presidencia de este órgano en caso de que los dos partidos llegaran a un acuerdo para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Según adelanta El Independiente, este movimiento se produjo justo después de las elecciones a la Comunidad de Madrid, poco después de la dimisión de Pablo Iglesias como vicepresidente segundo del Gobierno y justo en el momento en que anunció que dejaba la política.

Varios miembros del partido socialista y de los populares se habrían puesto en contacto con él en aquel periodo porque consideraban que la salida de Iglesias del ejecutivo facilitaba el posible entendimiento entre PSOE y PP para renovar varios órganos, entre los cuales figuraba el CGPJ, el Tribunal Constitucional o el Defensor del Pueblo.

El acuerdo, lejos

El diario El Independiente explica que, después de las elecciones madrileñas, el ministro de Justicia Juan Carlos Campo telefoneó a Enrique López, portavoz del PP en materia de justicia y consejero del gobierno autonómico de Madrid. Campo le planteó devolver al acuerdo que ya estuvo a punto de alcanzarse el mes de febrero después de los comicios en Catalunya.

Los términos de esta renovación planteaba que cada una de las dos formaciones podría nombrar al 50% de los vocales del Consejo General del Poder Judicial y que la presidencia la propondría el PSOE, pero que ambos tendrían que estar de acuerdo. En este sentido, uno de los nombres que siempre ha sonado es el de Manuel Marchena, que actualmente es el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, justamente donde tuvo lugar el juicio contra los presos políticos.

El acuerdo no llegó el mes de febrero porque uno de los vocales que proponía el PSOE era el magistrado José Ricardo de Prada, de perfil progresista. De Prada fue quien incluyó el nombre del Partido Popular en la sentencia del caso Gürtel y la Audiencia Nacional lo apartó para ver "comprometida su imparcialidad". El nombre de este magistrado fue vetado en todo momento por los populares. Ahora, el PP ve lejano pactar con el PSOE por la concesión de los indultos.

Marchena ya fue candidato en el 2018

El nombre de Manuel Marchena ya sonó para presidir al Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial el año 2018. En aquel momento, sin embargo, estalló una polémica que lo forzó a renunciar a su candidatura por un polémico mensaje de Ignacio Cosidó, el entonces portavoz del PP en el Senado, en el que se jactaba de poder controlar la Sala Segunda del Supremo "desde detrás" (que es la que preside Manuel Marchena) con el acuerdo que habían alcanzado con el PSOE para renovar los órganos judiciales.

Cosidó explicaba a través de un WhatsApp a sus compañeros de partido que el pacto suponía "un resultado esperanzador" para los suyos porque "Rubalcaba lo vetó en el 2013 y ahora no ha pasado" y presumía de su "capacidad de liderazgo para que las votaciones no fueran 11-10 sino próximas al 21-0".

Inmediatamente, Marchena salía a defender su "independencia" y explicaba en un comunicado que "nunca he concebido el ejercicio de la función jurisdiccional como un instrumento al servicio de una u otra opción política para controlar el desenlace de un proceso penal". Por eso, rechazaba ser candidato a presidir el Supremo y el CGPJ.

 

Imagen principal: Manuel Marchena en el acto de la apertura judicial de 2019-2020. Europa Press.

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